Refugiados y refugiadas

Ahora somos más sensibles al tema de los refugiados y refugiadas y eso está bien, aunque ya se puede ir avisando de algunos de los siguientes problemas que puede que enfrentemos, y no es por ser pájaro de mal agüero.

Hemos tardado y ha tenido que ser debido a lo que se ha denominado una crisis humanitaria, pero el caso es que hoy el ciudadano que quiere estar informado sabe mucho más sobre el tema que hace unos meses y ello es positivo. Políticos, funcionarios y periodistas siguen, en no pocos casos, tratando el tema de manera muy gruesa y con ciertas inexactitudes, sin embargo, poco a poco, se va llegando a exponer y entender con más claridad la cuestión de la protección internacional por medio del asilo.

La movilización de recursos por solidaridad está muy bien y en eso estamos, pero hay un tema clave previo que no he escuchado con claridad ¿qué estatus legal tendrán las personas que vengan sea el número de ellas que se decida? Si se considera que son solicitantes de asilo y otorga lo que se conoce como la tarjeta blanca, no tendrán acceso a la red de recursos públicos sólo a los que se pongan específicos para su situación y, por supuesto, no pueden trabajar con permiso de trabajo. A fecha de hoy y desde hace ya un tiempo, la cobertura para las personas en esta condición es muy poca o casi inexistente. Sirva esto también de denuncia de lo que ha estado pasando y hemos dicho pero como si nada, a nadie le importaba, y crisis humanitarias no se han dejado de producir en el mundo estos últimos años.

Antes de los recortes, si una persona solicitaba asilo se le daba acogida, entendiendo por tal alojamiento y comida hasta que formalizaran la petición y le dieran la tarjeta blanca. Eso ya no ocurre y como la cita tarda unos 6 meses pues durante ese tiempo son lo más parecido a inmigrantes en situación irregular, sin cobertura salvo de emergencia como por dormir en la calle con menores o similar. Y eso está ocurriendo hoy aunque no hayamos tenido noticias. Quiero decir que sí, efectivamente, si una persona pide asilo puede esperar varios meses hasta que su petición es vista por primera vez para confirmar a esta persona que ha pedido asilo –lo crean o no- que es todo lo que en el fondo se hace, y la maquinaria de la protección no se mueve porque no hay dinero hasta ese momento.

Si a estas personas que vendrán les dan la tarjeta roja o de la blanca pasan muy rápido a la roja como en otras ocasione excepcionales ha ocurrido, querrá decir que ya son admitidos a trámite y provisionalmente podrán trabajar y tendrán acceso a lo establecido de ayudas, pero para refugiados, no mezclemos, no podrán pedir subsidios o vivienda por si alguien quiere utilizar este argumento de manera torticera. Pongamos que a ese tipo de posibles prestaciones (vivienda pública y rentas por ejemplo) se llega en situaciones normales, a fecha de hoy, a partir de los 5 años de media y dependiendo de los requisitos que establezca cada administración que suele pasar por los años (5) de empadronamiento en la zona. En el actual sistema uno de los problemas detectados es cuando el programa específico de atención a los refugiados que dura entre 18 y 24 meses se acaba y las personas no pueden acceder a la red normalizada de atención.

Evidentemente y desde el principio, sanidad y escolarización son otra cosa. Todos los niños y niñas tienen que ser escolarizados y la comunidad educativa ya tiene experiencia en hacer inmensos esfuerzos, lo cual es para seguir agradecidos. Y sobre la sanidad, curiosamente, el debate ya venía servido si bien estas personas no serán, cabe pensar, “irregulares” en ningún momento ¿o sí?

¿Qué podemos esperar entonces? Dependiendo de cómo se quiera resolver las cuestiones anteriores y no se debe olvidar que por el Convenio Dublín se puede devolver a la persona al primer país en que fue registrada, algunas personas, si pasan muchos meses en un recurso de alojamiento a la espera de unos trámites administrativos, por mucho que estén dando clases de español y tengan las necesidades básicas cubiertas, es posible que piensen en moverse hacia otro país. Pónganse en su situación y es humanamente comprensible. ¿Desde la admisión a trámite cuánto tiempo podemos esperar que pase hasta que se resuelva el expediente y sean concedidos asilo? ¿Se concederá una situación humanitaria, será caso por caso o se hará trazo grueso por nacionalidad por ejemplo? Quizás la guerra acabe antes y muchos quieran volver a su país de origen. Algunas familias o personas, tal vez, decidan quedarse y reiniciar su vida en España, según les vaya. Algo de fraude puede intentarse, claro, si personas que se ven sometidas al sistema de asilo a fecha de hoy, ven que pueden obtener alguna aceleración en su situación con el sistema que se establezca para las crisis humanitaria, pues lo intentarán, cosa también humanamente comprensible.

La presión de la sociedad civil y que se produce en un periodo electoral es algo maravilloso. Habla muy bien de nosotros y nosotras. Es posible que por cómo se han resuelto situaciones similares antes, determinadas expectativas no queden cubiertas, ni de esa sociedad civil, ni de los propios refugiados y esto genere malos sentimientos. Promesas no cumplidas por un lado, sentimiento de ingratitud por otro. Ojalá que no, ha pasado más veces y sólo por eso cabe mencionarlo, por si esta vez fuéramos capaces de hacerlo mejor, siendo el reto mucho más complicado dado el volumen de personas. Es importante que quienes vengan tengan la información de lo que les espera muy clara y lo es tanto como que lo que les espera sea algo mejor que el actual sistema de asilo, con lo que el reto no es pequeño.

Las entidades sociales a cargo del sistema están insistiendo en que se debe utilizar la misma lógica que ya hoy existe y que implica todo un programa bien estructurado y por fases que cubre del 18 a 24 meses con distintas acciones y apoyos. Sistema que por otro lado goza de reconocimiento en los países de la UE. Ese podría ser el ideal pero sin las cuestiones derivadas de la situación administrativa y legal de las personas claras de antemano puede ser complicado implantarlo. Y dicha situación pasa no sólo por la atención psicosocial, la administración debe poner recursos pues es la única responsable de tramitar los miles de expedientes.

Deberíamos haber pensado antes en el sistema de asilo, es muy lento y burocrático para las pocas concesiones que finalmente se producen en España que es el país europeo que menos concede o casi en porcentaje de solicitudes. Ahora es tarde y parece que nos lo encontraremos todo de golpe, siendo el tiempo para pensar escaso. Se podría decir que bienvenida la situación y así espabilamos, pero como siempre, el problema es que detrás hay personas que pueden sufrir las consecuencias de nuestro desinterés común por este tema hasta ahora. Y si la experiencia no es gratificante y si la sociedad civil se desentiende pasados los calores iniciales, es posible que se dé todavía un paso atrás y empeoremos en España y en Europa la situación para los solicitantes de asilo. Ese riesgo existe sólo con ver la cantidad de personas y grupos que por todos lados, en los gobiernos también y sobre todo, se han mostrado a las claras contrarios a aceptar a otros en su territorio y lo rápido que encuentran argumentos con aparente lógica y pasan al siguiente si se les desmonta.