Escándalos en las ONG

Los escándalos en Intermond Oxfam están causando un daño incalculable a la sociedad, el resto de las ONG y, por supuesto y primero, por ser lo que más duele, a las víctimas de los mismos. El caso es que ahora, con el río revuelto y levantada la tapa, aparecen informaciones sobre otras de estas organizaciones y diversos comportamientos reprobables. Sabemos como va esto, aparecerán más casos, se colarán algunas mentiras interesadas, habrá noticias que lleven a malas interpretaciones, acusaciones, ajustes de cuentas, comunicados y todas las organizaciones con sus protocolos de crisis activados durante unos días. ¿Y luego?

Uno de los peores resultados de todo ello, no obstante, es que algunos políticos como Montoro y sus voceros, por ejemplo, se ven ahora legitimados frente a las críticas que recibieron y puedan recibir en el futuro, de esta organización en particular, pero como tienen la cara tan dura, de todas en general. En el empeño por desprestigiar a estas organizaciones, esto ha sido un regalo.

Es verdad que a las ONG se les pide un extra de comportamiento ético y necesitan mucha credibilidad para ejercer su labor, mayor que ninguna otra organización, sólo y en todo caso parecido a los partidos de la izquierda política. Están muy expuestas en este sentido y así debe seguir siendo, nada que objetar. Pero no es menos verdad que no resulta proporcional con que otros sectores de la empresa privada, la política o las religiones -por ejemplo- puedan campar a sus anchas en la ilegalidad, inmoralidad y corrupción sin a penas pagar las consecuencias, como si se diera por descontado o aceptara que está en su naturaleza.

Esta especie de doble rasero no hace sino invitar a una reflexión sobre las propias ONG. ¿Por qué se produce, por qué es necesaria esa imagen libre de mácula para opinar e intervenir sobre la pobreza, injusticia o exclusión? La banca, por ejemplo, opina sobre economía y algún recelo sobre su ética es posible sostener, por no hablar de la Iglesia Católica. Pero lo que resulta realmente paradójico es, teniendo las ONG mucho sobre lo que meditar y cambiar, precisamente esa presión por mantener una imagen de divinidad en la tierra, lo que impide que se haga. Al final, es una trampa en la que les meten sus enemigos aprovechándose de su propio discurso. No conviene ser ingenuos, mientras el sector se mantenga dentro de unos límites que no incomoden al poder podrá seguir haciendo lo que hace, pero ya lo vimos en el Mediterráneo, una leve molestia aunque sea para salvar vidas y le ajustarán el cinturón por el dinero o desprestigiando su labor.

Aun así o precisamente por ello, el llamado tercer sector -en particular al español nos referimos- lleva demasiados años pendiente de una auto crítica renovadora que este mal momento por el que pasa una organización y por motivos muy graves, si bien no en España, sirve, de manera oportunista si se quiere, para poner sobre la mesa. Porque realmente parece que una parte de las trabajadoras, socios y personas vinculadas con organizaciones de cooperación o de intervención social, llevan tiempo calladas, asistiendo con meneos de cabeza a situaciones incompresibles, sobre todo quienes creen que la labor que hacen merece la pena.

Por empezar por algún lado, en España al menos, tiene enquistados en sus puestos de mayor poder a demasiada gente que no debería estar vinculada a dicho sector, alguna incluso estando ligada a su vez a escándalos, lo que resulta -de nuevo- altamente paradójico. Existe un perfil en las altas esferas de estas organizaciones que hizo su trayectoria con la creación del sector sin ánimo de lucro (sector que es relativamente reciente) y que ahora se resisten a pensar que la sociedad está en otro momento y necesita cosas diferentes, otras que se subieron al carro por cuestiones de imagen personal, prestigio, poder…; de manera general sería deseable una primera renovación. Basta con repasar algunos de los patronatos o juntas directivas y ver los nombres de quienes figuran para entender que esto es también un freno a la evolución de las ONG. Al ver a tanto egregio en esas listas, a veces es posible establecer ligeras comparaciones con la idea de las puertas giratorias, pero sobre todo, si las propias entidades pudieran reflexionar sobre ello -que justamente esta gente lo impide-, tal vez cuestionarían si tanto nombre ayuda por los contactos que proporcionan, la notoriedad e influencia o retrasa más cualquier pensamiento alternativo para un mundo distinto. La distancia entre la trabajadora o el voluntario medios en estas organizaciones es mucha en pensamiento y estilos de vida con respecto a estas cúpulas del poder.

La precariedad laboral, al menos en organizaciones españolas y el nivel de abusos también laborales es demasiado alto y pocas veces denunciado. La serie de desmanes en forma de despidos y ERES durante la crisis, las todavía mayores bajadas de sueldo desde que empezó, la precarización sobre todo de mujeres que predominan en la base de estas organizaciones, son sólo ejemplos, dado que el ambiente envenenado y el acoso laboral ya se venían produciendo en no pocas organizaciones incluso desde antes de la gran crisis. En este lote se pueden incluir asociaciones de otro tipo que además se quieren distanciar de las ONG en lo que las mueve, pero no en las malas prácticas, así como las organizaciones que realmente deberían tener otra forma jurídica, pero ya les viene bien para el negocio la que tienen, perjudicando al resto. El papel del voluntariado lleva dando tumbos muchos años y la aprobación de leyes específicas tampoco ha conseguido que desaparezca el mal uso de esta figura, como tampoco las de las personas en prácticas…

La mala financiación de este sector ha servido demasiadas veces de excusa, porque del mismo modo se ha utilizado que tiene un cierto peso en el PIB y movían un número importante de contratos cuando se ha querido resaltar su importancia. La financiación pública está mal pensada para el mismo y las administraciones se han estado aprovechando también de ello sin intención de cambiarlo precisamente porque les beneficia. No pocas administraciones han abusado y abusan de la ONG y no sólo por los escándalos que se han conocido. En parte eso ha ayudado a que el control sea laxo en la práctica aunque los sistemas de justificación de cada euro son una carga adicional y adolecen de una burocratización excesiva, como si ya se sospechara de antemano de estas organizaciones. Parece otra paradoja, pero no siempre más control formal es control real y eso lo vemos a diario por todos lados.

Esa mala financiación ha llevado a casi todas las ONG a buscar dinero de la banca, una temeridad y, por ejemplo, gran parte de la intervención social ya hoy está controlada por estas entidades o por medio de lo que llaman responsabilidad social corporativa, siempre mal entendida, escasamente definida y un cajón de sastre para cualquier perogrullada que se le ocurra a una empresa que quiere poner dinero o pagar en especie, como si la labor de las ONG no consumiera ya suficientes energías. No pocas organizaciones se han tirado al marketing callejero para la captación de socios como alternativa, lo que es una locura incomprensible, contratando como lo hacen con empresas en demasiadas ocasiones sospechosas de no responder a los valores que las ONG dicen defender.

Muy sutilmente, el sector privado con ánimo de lucro y su marketing empresarial ha visto un nicho de mercado en estas organizaciones y facilita consultarías y Masters para convencer a las ONG de sus carencias de gestión, introduciendo a cambio sus soluciones facilonas casi siempre de corte neoliberal y revestidas con tufo de auto ayuda y -sobre todo- nada de crítica social o al sistema. Y no pocas se lo han tragado en vez de luchar por encontrar soluciones desde su interior y coherentes con su misión y papel en la sociedad. Permítanme en este punto ilustrar lo dicho con el título de una oferta de trabajo para el tercer sector: “Gestor comercial de voluntariado corporativo” – es maravillo, no me digan.

La obsesión por la comunicación ha provocado efectos similares introduciendo las peores prácticas de control de la imagen que no del fondo, en vez de usar la comunicación para la transformación social. Denunciar lo que ven puede ser contraproducente para la financiación, cosa que saben todas.

De hecho, el efecto dominó se ha extendido a ONG de todo el mundo, y muchas organizaciones se han mostrado reticentes a informar sobre el mal comportamiento de su personal por temor a perder financiación.

Si no es posible comunicar lo que ves o sientes, entonces queda comunicar para captar fondos (así lo llaman) y los departamentos de comunicación han seguido ganando peso y los fondos bajando y la sociedad civil ha seguido alejándose cada vez más de estas organizaciones. De nuevo, es muy complicado explicar el irrelevante papel que vienen jugando en el gran debate social de los últimos tiempos, justo su tema.

Comunicación-imagen y sistema de financiación tienen una extraña relación con la o las posiciones políticas de las ONG. Es complicado entender la cercanía a los partidos conservadores de no pocas organizaciones salvo si se acepta su también perspectiva caritativa de la intervención que realizan. Es más que legítimo si se asumen los sistemas y sus jerarquías y no se piensa en modificaros sino en paliar las consecuencias. Pero más complicado es entender la distancia con las organizaciones políticas reformistas y los sindicatos del resto. Salvo si recordamos la mala calidad del empleo y que no pocas tienen un fondo de creencias muy neoliberal, sería más natural un entendimiento con los sindicatos que con, por ejemplo, la banca. Es este un tipo de neutralidad que no puede hablar más que de una posición política concreta.

Que las ONG han tenido en todos estos años un dudoso impacto en modificar estructuras sociales causantes de la desigualad e injusticia crónicas se ve en que han sido incapaces de intervenir sobre la propia imagen que la sociedad tiene de ellas. Lo más extendido es pensar que estas organizaciones deben emplear cada euro en ayudar al pobre desvalido y la ofensa es terrible si alguien cree que no ocurre, casi nunca se piensa que necesitan estructuras como cualquier organización. Los financiadores públicos y privados quieren, a su vez y en sus mecanismos propios de comunicación, poder decir que se atendió a tantas personas para ensalzar su propia labor, no les interesa saber si su dinero invertido redunda en una ruptura o no de los círculos de la exclusión y pobreza. Las ONG han acabado adoptando medidas de su propio trabajo que giran entorno a euro gastado por persona atendida llegando a introducir en su sector los incentivos por objetivos. ¿Qué tendrá esto de malo, si es como al resto en otros sectores nos pasa? Pues precisamente eso, no estamos hablando de un sector que vaya a conseguir nada si es como el resto, siguiendo las mismas lógicas.

Por supuesto, y siempre se deja en último lugar, la democracia interna de estas organizaciones es casi inexistente. No sólo porque los sistemas de gestión son a veces más duros y despiadados que los de la empresa privada más rancia, que lo son, sino porque aunque se mencione en documento tras documento, tampoco han puesto el suficiente esfuerzo por incluir a las personas por las trabajan en sus dinámicas internas. Se cambian los nombres, de usuarios se pasa a participantes, por ejemplo, pero el problema sigue estando en que no se puede resolver la contradicción que supone incorporar a la democracia interna a personas cuando dicha democracia no existe o es muy limitada. Como siempre, resulta paradójico que sea desde el sector de la empresa con ánimo de lucro (en otros países) que se hable de democratizar sus estructuras para mejorar la participación de todos y todas, y en este sector que conoce de primera mano las consecuencias de excluir a las personas de la participación no sea la principal prioridad.

Por supuesto que hay organizaciones que funcionan, no todo son chiringuitos, por descontado hay muchas personas para las que la vida es algo más soportable por la acción de las ONG. Pero ello no puede servir para ocultar el resto, para querer que su papel sea más relevante en la resistencia a un mundo que avanza dejando demasiada gente fuera. Realmente sin aportar esa crítica, sin introducir energía desde el exterior del todopoderoso sistema no se le hace un favor ni al mismo. Ojalá sirvan estos escándalos para una reflexión profunda y no sólo para capear el temporal, agachar la cabeza y doblegarse más todavía a los intereses del poder.

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Señor Corcuera

En la Sexta Noche se entrevistó el sábado 10 de febrero a Corcuera. Entre muchas de sus lindezas criticaba a los que -dijo- se creen de izquierdas y no han trabajado en su vida, la primera vez que han cotizado por cuenta ajena es con su sueldo de diputados o algo similar a esto. Yo tengo en la familia, señor Corcuera, a un hombre al que le faltan unos meses para cumplir los treinta y este año es el primero que tiene un trabajo por cuenta ajena, y casi un trabajo se podría decir. En negro algunos le han ido saliendo, casi tantos como las veces que no le han querido pagar sin presionar y ponerse pesado con el empresario de turno. ¿Qué tipo de argumento es el suyo? ¿Qué nos quiere decir? Seguro, no lo sé ni me importa, algún caso de los que usted menciona exista entre los parlamentarios y parlamentarias, a derecha e izquierda, y no sé qué tiene de malo, se supone que es un trabajo digno, pero ¿no le hace, además, pensar? ¿A caso está diciendo que los jóvenes son unos vagos y acomodados o sólo esos jóvenes de unos partidos muy concretos? El problema, creo, es que vive en una España distinta de la que yo veo, cuestión que, me parece, comparte ampliamente con una parte de la derecha de este país.

Verá, dejé de votar al PSOE, si es que alguna vez lo hice en la pubertad, por gente como usted, por toda su generación de dirigentes socialistas en realidad, incluido -y el primero- el que fuera tantos años Presidente que además y con el tiempo, indicios da de haber empeorado. No puedo sino alegrarme por ese partido que tiende a desaparecer que usted entregara su carné; seguro que más de un peso de encima quitó con su decisión. Si ser de derechas es muy normal, no pasa nada, pero le ahorró el trago de tener que decírselo a alguno de sus antiguos compañeros.

En su discurso arremetió contra los sindicatos, con un argumento peregrino, contra la izquierda, incluso contra la que no lo es tanto como su antiguo partido, pero casi alabó a los que quedan en la derecha. A cambio, ni una critica social, ni una sola mención a la situación que hemos vivido y vivimos, ni un gesto hacia gente como esta persona de mi familia y tantísimas otras que sienten la frustración más absoluta ante la falta de oportunidades desde hace muchos años; toda su vida en realidad.

Estuvo flojo señor Corcuera. Le faltó ensalzar a los bancos, a los corruptos y al pensamiento noeliberal de la oferta y demanda, la competencia (entre los pobres) y la flexibilidad (que en realidad significa precariedad). Puedo entender que a usted y los suyos les falte un poco de cariño y de reconocimiento por lo que hicieron en su época. Pero así no lo va a conseguir, su discurso parece que está lleno de revanchismo, ego y es muy poco inspirador.

Una crítica importantísima a la izquierda, muestra de la degeneración de la juventud -supongo- fue al folleto de Zaragoza, vaya tela. Y, por supuesto, a que se pueda utilizar portavozas. El lenguaje es importante, no descubro nada ahora, para la construcción de realidades. Lo que usted no alcanza a entender es que para algunos, también hombres, el movimiento feminista y de clase es una esperanza. Cuando hablo de clase ya sabe a lo que me refiero aunque tal vez tenga que bucear en sus recuerdos. Estoy de acuerdo en que con esos gestos simbólicos no es suficiente, tal como argumentaba. Sigue haciendo falta que al movimiento feminista de clase incorpore la etnia, la nacionalidad, la discapacidad, el lugar de nacimiento… y sea determinadamente internacionalista, precisamente porque siguen existiendo pensamientos como el suyo. Criticó a Pablo Iglesias por lo del macho alfa, bien, merecido, pero usted no pocas veces tuvo esa actitud a lo largo de tan corta charla, siento decirlo.

Y es verdad que una parte del movimiento sindical ha perdido el norte, debo también darle la razón en esto, pero no tanto el que usted indica como tal. Su argumentación en contra de los sindicatos fue tremenda, resulta que si la precariedad aumenta los que por vergüenza deberían dimitir son ellos y ellas. Hombre, se puede hacer mejor, pero parece más bien apuntar en la dirección equivocada o en la misma que sospechosamente tienen los que brindan por causar la precariedad.

Su crítica a la izquierda por medio de Varoufakis fue de lo más sorprendente. Si yo no lo entendí mal, simpatizar con las ideas de un hombre al que no dejaron que las llevara a la práctica, es igual a no merecerse existir. Hubiera estado bien escuchar algún argumento en contra de las pecaminosas ideas o a favor de las opuestas, no sé, porque no resultara un pensamiento en exceso simplista. Que no le gusta la izquierda es obvio y está bien, es la salsa de la vida, pero alguna idea para argumentarlo e instruirnos…

Su aportación intelectual fue bastante escasa, debo decírselo, nada inspiradora -insisto- como de un hombre de su edad y trayectoria sería de desear y claro, deja la puerta abierta a que alguien dude, vista la caterva de ex Ministros y Presidentes que aportan tan poco al país, si realmente en su momento sólo tuvieron suerte porque no había otros perfiles. El caso es que cuando empiezan a hablar con la libertad de no tener cargo, algunos no dejamos de asustarnos y sentir la tentación de explicar lo que hoy ocurre precisamente porque estuvieron ustedes gobernando.

Todos tenemos un pasado que superar, el suyo, tal vez, el de la patada en la puerta. Pero aquí voy a decir que le honró dimitir, aunque tendría que haber sido por lo que proponía, no tanto porque no gustase. Y aun así, debo reconocer, que era una nimiedad si lo comparamos con lo que ahora nos meten en las leyes, como si aquella fuese sólo el comienzo.

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Ya de coña

De vez en cuando -cíclicamente- nos encontramos con el escándalo de algún partido o de alguna organización que distribuye información que “fomenta el consumo de drogas”.

Lo primero que suele ocurrir es que se convierte en arma arrojadiza entre políticos. Cualquier cosa lo puede ser por lo que, quizás, no deberíamos prestar demasiada atención. Pero es verdad que en este caso se mezcla que el Ayuntamiento responsable es “podemita” y, claro, brotan los comentarios sobre el Comunismo y Venezuela. No es menos cierto que precisamente esto mismo nos ha dejado fabulosos escritos de lectores y lectoras en varios periódicos digitales; con más de hasta 300 comentarios en algunos casos y que aportan una información adicional muy rica, aunque no tanto sobre las drogas.

El caso es que, como casi siempre, el debate de fondo es algo más complicado de lo que refleja la prensa mayoritaria y los comentarios de los lectores. Intento siempre ponerme en el lugar de la gente que no lo ve como yo, que critica el folleto en cuestión en este caso, si bien la tan descarada mezcla de ataques a “la izquierda” por los tópicos de siempre que nada tienen que ver con el tema, me lo ha puesto más fácil.

Lo que se conoce como reducción de daños es una estrategia ampliamente reconocida, utilizada y recomendada, no sólo en el tema de las drogas. Algunas veces, el mismo uso del cinturón de seguridad en nuestros coches se denomina reducción de daños. En drogas es una estrategia que se conoce, estudia y evalúa desde hace muchos años e incluso impulsa desde varios organismos internacionales, llegando a considerarse como una parte importante dentro de la prevención. Es verdad que hay muchos países que se oponen a la reducción de daños, pero no lo es menos que hay suficiente evidencia de la que llaman científica que avala su utilidad en determinadas situaciones y contextos.

La cuestión es que sobre ese importantísimo debate no informa la prensa que da cuenta de la noticia, sólo algunas honrosas excepciones y a medias, el resto se queda en la repetición del moralismo político. Por mucho que se busque entre los diferentes medios es imposible ver, primero, el material de la discordia, no te lo enlazan para que puedas juzgar por ti mismo, y es que quizás no esté disponible. Pero tampoco te aclaran a quién va dirigida la información (salvo algún periódico que reproduce las palabras del alcalde de Zaragoza), y es clave, porque si va dirigida a personas que ya consumen o están en una situación de especial riesgo, la estrategia puede no ser para nada desafortunada; siempre atendiendo a lo que nos dicen los científicos que se dedican a estudiar sobre estos temas.

Los científicos no tienen por qué tener razón. Lo que nos dicen es que las estrategias moralistas del no consumas que es malo, no funcionan e incluso son contraproducentes para un tipo de personas que ya consumen o están en situaciones de especial riesgo de hacerlo o por hacerlo. Otro tipo de información para que el consumo sea más seguro y sobre todo sin juzgar a la persona que decide consumir, funcionan mejor para evitar daños a corto plazo, empezando por la muerte, así como también a largo plazo e incluso sobre el desarrollo o agravamiento de una adicción, por no mencionar otros riegos indirectos pero derivados del uso de sustancias.

Lo que ahora todos los científicos empiezan a decir y ya era hora, es que no todo consumo de drogas lleva directamente a la perdición, no porque consumas una sustancia te vuelves un adicto, incluso, en el peor de los casos, no porque seas un adicto dejas de ser humano. Es este un notable cambio que va dirigido a desmitificar el mundo de las drogas y el lenguaje que para quienes las usan se utiliza, dado que todos los otros intentos que se tienen de referencia como la prohibición, la persecución, el moralismo, la estigmatización, no sólo han fracasado, sino que han causado y siguen causando más daño que las sustancias mismas.

Los moralistas suelen recurrir a una pregunta trampa con mucha enjundia: Entonces ¿usted querría que su hija consumiera? La respuesta es obvia y sencilla, no, a ser posible nada, nunca, ni una copa del tan afamado por beneficioso vino. Pero esta pregunta no es un argumento; formulemos la siguiente ¿usted querría que si su hijo o hija consumiera lo hiciera asumiendo mayores riesgos de los que ya de por sí implica consumir? ¿querría que fuera tachado de mala persona, que le persiguiera el sistema social, el judicial, que se incorporara al mundo delictivo, que acabara en prisión? ¿Le gustaría que condujera un vehículo o tuviera conductas de riesgo bajo los efectos de alguna sustancia? En principio los moralistas prefieren enfocarlo de la primera forma puesto que creen que nunca les pasará, por su posición tal vez, por su control familiar, por su clase social, porque es más sencillo ser categórico con las posiciones de los demás que con las propias… y acto seguido recurren al siguiente gran anatema: los hijos de las madres que cayeron en la heroína. Se olvidan que eso no pasó, sigue pasando y todavía hoy te encuentras madres en la puerta de cualquier centro penitenciario en días de visita, por ejemplo, porque a la cárcel van más los que menos oportunidades tienen. Lo que quienes usan ese argumento desconocen es que muchos de aquellos hijos se salvaron por la reducción de daños, porque se les decía que no compartieran jeringuillas, se facilitaba salas higiénicas para que se pincharan, se utilizó y utiliza la metadona como sustitutivo y hoy podemos hablar de no pocos que han conseguido llegar a mayores y que, por cierto, no reciben casi atención, ni mucho menos como la que se presta a este folleto del que hablamos. Sus madres, salvo para maldecir a cualquiera que no opine como ellos, están desterradas al más profundo olvido de la sociedad y sus instituciones.

Está feo utilizar como referente simbólico sólo una parte del aprendizaje de aquella crisis y olvidarse de lo que no interesa en favor de unos argumentos. Se utilizó y se utiliza la reducción de daños, les guste o no. Y es más, está feo no profundizar en que posiciones moralistas y la alarma social que se impuso tuvo como consecuencia estigmatizar a una población a la que se les pusieron las cosas más difíciles que se si se hubiera actuado de otra forma, es decir, que fue un factor más en la crisis, no la solución, como se suele pensar.

La cuestión es sencilla, basta con que nos digan a quién va dirigida esa información que genera tanta discordia y consenso en su contra a la vez. Si es para repartir en una clase de primaria, sin duda es un error, ninguna perspectiva de las consideradas científicas lo respaldaría. Si va dirigida a una población que ya consume o tiene claros riesgos de hacerlo, no es tan mala idea.

No se puede cambiar que las posiciones moralistas se escandalicen ante cuestiones como estas, seguirá pasando cada vez, pero es preferible que piensen, políticos y medios sobre todo, si sus posturas están suficientemente reflexionadas e informadas y si no es posible que causen más daño que bien a muchas personas, sin necesidad. Es cierto que el que existan es un incentivo, necesario, para seguir avanzando en soluciones mejores que todo lo que hasta ahora, ya sabemos, no ha funcionado. Solo que si hubiera un poco menos de seguidimismo partidista e interesado, para que se pudiera ir más rápido y no dejar a tanta gente por el camino, ya de coña.

https://www.heraldo.es/noticias/aragon/zaragoza-provincia/zaragoza/2018/02/05/pulverice-bien-raya-cocaina-1223007-301.html

https://www.heraldo.es/noticias/aragon/zaragoza-provincia/zaragoza/2018/02/05/zec-dice-que-informa-con-base-cientifica-sobre-los-efectos-adversos-las-drogas-1223030-301.html

http://www.libertaddigital.com/espana/2018-02-06/el-ayuntamiento-podemita-de-zaragoza-las-drogas-y-los-medicamentos-son-lo-mismo-1276613355/

http://www.elmundo.es/espana/2018/02/06/5a78c0ade5fdeae55d8b45d6.html

https://www.hri.global/what-is-harm-reduction

http://www.unaids.org/es/resources/presscentre/featurestories/2016/october/20161009_harmreduction

http://www.cicad.oas.org/drogas/elinforme/informeDrogas2013/drugsPublicHealth_ESP.pdf

http://www.lavanguardia.com/politica/20180206/44587281460/folleto-drogas-zaragoza.html

https://elmurodelpuebloespanol.com/2018/02/08/del-colocarse-y-al-loro-de-tierno-galvan-al-alcalde-de-zaragoza-aconsejando-como-hay-que-drogarse/

http://www.antena3.com/programas/espejo-publico/entrevistas/el-portavoz-del-pp-de-zaragoza-sobre-el-folleto-que-habla-de-las-drogas-en-la-guia-del-senor-sanchez-se-dice-la-droga-no-mata-mata-la-ignorancia_201802085a7c50c10cf2ba3416952b5d.html

https://www.eldiario.es/sociedad/guia-drogas_0_737377064.html

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Su finalidad con esta actividad cuál es

Si el rapero Pablo Hasél es condenado, será una nueva vergüenza para este país. Como la cosa siga así, dentro de poco nos veo como en Polonia, sacando leyes para condenar el uso de expresiones concretas . Y, por supuesto, metiendo en chirona, por ejemplo, a los de las chririgotas. En esta misma línea, si nos ponemos, cabría antes condenar las canciones machistas que, además, son mayoría ¿Quién se atreve con este melón? Y ya para gustos los colores, si condenan a Pablo Hasél por que no a Juan Antonio Benito de Dios por su carta a García Escudero, para mí tiene más delito, empezando porque es un cargo público. Los ejemplos de personas cuyas opiniones considero despreciables son demasiados, pero prefiero criticarlas a que no las puedan expresar.

Aunque lo parezca, no es una broma, es este un movimiento contra el más esencial de nuestros derechos. Y podríamos empezar con las disquisiciones jurídicas, lo que no nos llevaría a lado alguno. La Ley no es divina, eso ya lo superamos, la hacen los poderosos y la interpretan ellos mismos, humanos todos que defienden sus intereses y cualquier cosa es posible bajo ese paraguas; lo estamos viendo en este país tecnificado de procesos jurídicos cuya maraña ya no nos deja ver ni el sentido primero del sistema judicial. Es tan sencillo y tan complicado como eso. Pero sigue resultando bochornoso escuchar a este hombre en el juicio justificando por qué defiende unas ideas que en principio no debería ser por lo que es juzgado, sino porque las mismas hayan podido generar odio y violencia. ¿Su finalidad con esta actividad cuál es? -es la pregunta que le hace una amable señora en el juicio-. Lamentable. ¿Y la suya señora, cuál es?

¿Realmente tan mal se las está viendo el poder que tiene que perseguir a este tipo de personas que han existido siempre, afortunadamente, y que protestan, denuncian, señalan incoherencias del propio poder aunque de paso las suyas? ¿Es una muestra más de la decadencia de este sistema como ya antes ocurrió con otros?

Y no, yo no voy a añadir la coletilla de que me parecen mal sus opiniones, que se puede ser menos grosero o bestia. Lo siento, decidiré o no escuchar sus canciones ahora que lo conozco, pero nada es tan importante como que pueda hacerlas si es lo que quiere.

https://www.elconfidencial.com/cultura/2018-02-02/chirigota-carnaval-cadiz-puigdemont-andreita-decapitar-delito-limites-humor_1515089/

https://www.youtube.com/watch?v=tbLW82LBxIM

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