Señor Jodi Sevilla

Una empresa como Samsung tuvo un problema con uno de sus modelos de móvil y lleva una buena temporada pidiendo disculpas de maneras diferentes. Ha sacado, por ejemplo, un anuncio -con lo que eso cuesta- sólo para decir que han mejorado su sistema de control de calidad, y en la feria de móviles mundial que se celebra en Barcelona, al parecer, pidió disculpas de manera expresa y de nuevo.

Sin embargo y por otro lado tenemos a los bancos. Han comercializado mal sus productos, lo dice la UE como en el caso de las suelo, han cobrado de más por los gastos de constitución de la hipoteca, han redondeado intereses a su favor, han estafado directamente como en el caso de las preferentes… y no hemos escuchado una sola disculpa, de ningún banco. Pero no sólo eso, ¡insisten! por ejemplo con las suelo, dado que y para empezar, no han dejado de cobrarlas, salvo en aquellos pocos casos en los se vieron obligados por sentencia firme.

¿Por qué se produce esta diferencia? Cómo es posible que nada afecte a la credibilidad de los bancos como para tener efecto en su negocio donde otros se lo juegan todo precisamente con la imagen. Es un sector curioso este de la banca, como nos creemos que necesitamos bancos, ellos han llegado a la conclusión de que se puede competir en negativo, es decir, en ver quién lo puede hacer peor, siempre que eso siga dando beneficios. Por mantener la analogía, muchos bancos vendieron productos con baterías defectuosas que a no poca gente le explotaron en la cara, arruinando su vida. Es un sector en el que ya no hace falta tener credibilidad, esta puede ser incluso contraproducente, son todos iguales -dice el abnegado consumidor- pues entonces me la jugaré con el peor de todos, a fin de cuentas será el que arroje mejores resultados.

Muy lejos, claro, de pedir disculpas, algunos bancos dicen que no son hermanitas de la caridad y que se deben a sus accionistas. En concreto el BBVA por medio de su presidente, dijo que le encantaría ser Papá Noel y hacer regalos todas las mañanas… y como la cosa nunca termina de ser peor, ahora contratan al exministro socialista Jordi Sevilla, para, en concreto, defender al BBVA en el tema de las cláusulas suelo. Se creen por encima del bien y del mal, saben que son necesarios y que hagan lo que hagan no se puede prescindir de ellos, si la cagan ya serán rescatados o a unas malas, si son despedidos sus directivos, cobrarán su indemnización millonaria y a otra cosa.

El problema es que hay no pocas personas que no llegan a fin de mes y con que sólo les dejaran de aplicar la cláusula suelo sobrevivirían. Esto es difícil de tragar señor Sevilla, si yo fuera socialista pediría que le expulsaran del partido, aunque como muchos, dejé de creer en su partido hace demasiados años. Claro que a estas tantas personas les vendría bien que les devolvieran lo cobrado indebidamente, pero les bastaría con que les aplicaran el Euribor al precio que está, cuesta hasta pronunciarlo, y a esa labor se quiere usted dedicar para el BBVA. Es innoble. Quiere ir contra el Tribunal de Justicia Europeo y el Supremo español después de muchos años e innumerables sentencias en la misma linea, y luego supongo que defenderá el cumplimiento de la ley o alguien en su partido lo hará; la ley cuando nos interesa, como siempre. Y lo que plantea, seguro, es enterrar a miles de clientes en más papeles, más años de pleitos hasta que se cansen ¿por qué? Dígale al BBVA que pague y elimine las suelo, que asuma su error y ponga los mecanismos para no caer en tropelías similares en el futuro. Añada que aun obtendrá beneficios y si espera y lo hace bien, incluso más beneficios que antes. Es verdad que este consejo supondrá una merma en sus propios ingresos, señor Sevilla, pero puede hacerse accionista como muestra de que espera ganar mucho con el banco en un futuro cercano, dado que si actúa correctamente le irá bien también.

Estos bancos no terminan de entender una lección muy sencilla de economía, ésta se basa en la confianza como todo lo que tiene que ver con la sociedad. Les puede parecer que presentar datos favorables en la siguiente junta de accionistas es suficiente, pero en realidad están condenando al sistema a un subdesarrollo a largo plazo y entonces tampoco les irá bien a ellos, es como si no nos acabara de pasar. Qué es lo que no entienden, es muy sencillo.

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