A la estiba

El tema de la estiba va camino de convertirse en otro disparate nacional, promovido, en parte, por los medios y sus tertulianos. Uno de ellos, por ejemplo, en el programa nocturno de 24 Horas de Televisión Española, dijo que no entendía cómo nos alegramos tanto cuando el Tribunal de Justicia Europeo se pronunció sobre las cláusulas suelo y ahora que lo hacia sobre la estiba, la mayoría de los grupos políticos rechazaban un decreto ley propuesto para cumplir con una sentencia de ese mismo tribunal.

No pocos medios y sus comentaristas han decidido que el rechazo al real decreto para regular la estiba es un movimiento político y que, en un caso menor como este, los partidos aprovechaban para enseñar los dientes a un gobierno en minoría. Para empezar el tema no puede considerarse menor, primero porque hay personas y su familias que se ven afectadas por el mismo y luego porque la actividad económica detrás suministra mercancías al resto de ciudadanos aquí y en otros países, trabajos a muchos, negocio para empresas y, además, se mueve mucho dinero. Para continuar, si los partidos rechazan el real decreto sólo por esto, no por que, analizado, no les guste, es una irresponsabilidad de tal calibre que sería para cambiar a todas sus señorías de golpe y empezar de cero con personas serias. Se podría decir que pensar así -como yo- es algo ingenuo, no conocer la política, pero lo prefiero a realmente concluir que son tan flojos nuestros políticos y que de fondo poco importan los estibadores o la sociedad y sí medir fuerzas con este tema de cara a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, tal y como es la interpretación mayoritaria en los medios.

Además, lo que dice el Tribunal de Justicia europeo en este caso y -por seguir al tertuliano- el de las cláusulas suelo, no tienen absolutamente nada que ver. Dicho tertuliano, como otros, me parece que llevan sus argumentos a una generalización e igualación de ideas para favorecer las suyas que no se puede hace. En el caso de la estiba, dicho tribunal lo que hace es condenar a España por no favorecer que otras empresas de estados miembros operen sin condiciones en los puertos españoles.

al imponer a las empresas de otros Estados miembros que deseen desarrollar la actividad de manipulación de mercancías en los puertos españoles de interés general tanto la obligación de inscribirse en una Sociedad Anónima de Gestión de Estibadores Portuarios y, en su caso, de participar en el capital de ésta, por un lado, como la obligación de contratar con carácter prioritario a trabajadores puestos a disposición por dicha Sociedad Anónima, y a un mínimo de tales trabajadores sobre una base permanente…

Es un tema espinoso para la opinión pública. La cuestión es que España defiende de alguna forma sus intereses portuarios y a sus trabajadores. En aras de la competitividad, otros estados miembros se quejan y quieren que las empresas puedan contratar libremente estibadores. Con la que está cayendo en el mundo es complicado decir que España defiende lo suyo frente a otros estados miembros, el debate sería monstruoso, quizás muchos españolistas de derecha populista se quedarían sin otro argumento que menospreciar a Europa y muchos izquierdistas podrían concluir lo mismo pero por las consecuencias negativas que tiene la liberalización de cualquier sector. La solución a no tener este debate es llamativa, arremeter contra los estibadores, su sueldo y su profesionalidad, incluso su machismo. Es de locos y algo manipulador.

Por otro lado, la sentencia sobre las cláusulas suelo, lo que hace es confirmar que existen unas cláusulas abusivas según condena la propia justicia española pero que no tiene sentido poner un límite por retroactividad como también hizo esa sentencia española, es decir, si son abusivas son nulas todo el tiempo, desde el principio.

El artículo 6, apartado 1, de la Directiva 93/13/CEE del Consejo, de 5 de abril de 1993, sobre las cláusulas abusivas en los contratos celebrados con consumidores, debe interpretarse en el sentido de que se opone a una jurisprudencia nacional que limita en el tiempo los efectos restitutorios vinculados a la declaración del carácter abusivo, en el sentido del artículo 3, apartado 1, de dicha Directiva, de una cláusula contenida en un contrato celebrado con un consumidor por un profesional, circunscribiendo tales efectos restitutorios exclusivamente a las cantidades pagadas indebidamente en aplicación de tal cláusula con posterioridad al pronunciamiento de la resolución judicial mediante la que se declaró el carácter abusivo de la cláusula en cuestión

No parece la misma idea ¿verdad? En un caso se condena a España por -digamos- una forma de proteccionismo y en otra por dictar una sentencia pero mal, incluso para el derecho español. Sentencia que además es por abusividad contra todos los consumidores.

¿Cual puede ser la intención entonces de igualar ambas sentencias, de transmitir la idea de que Europa es justa en un caso y otro? Pues parece que criticar que los partidos critiquen a su vez el real decreto del gobierno sobre la estiba, pretendiendo que el mismo fuera para cumplir una sentencia justa. La sentencia bien puede ser, quizás y como todas, criticable, lo que no vale es el contenido del real decreto que pretende dar cumplimiento de la misma. Lo sentimos, señores del gobierno y periodistas afines, parece que se puede hacer cumplir lo que dice Europa de otra manera, al menos a juicio de la mayoría de partidos. Es cierto que cuesta entender que alguien se abstenga en este tema, tal como hizo Ciudadanos.

Pero claro, la cosa nunca queda así. Para esta corriente de pensamiento, la culpa de que tengamos que pagar multas, que cada ciudadano tenga que pagar dinero por que no votaron sí al real decreto (como si esto no fuera un argumento estrictamente populista), es de estos partidos, no del gobierno y una mala solución que no convence a tantos. Es una manipulación en toda regla, salvo que, efectivamente, algunos partidos estén usando este tema de manera política para castigar al gobierno, haciéndole ver su debilidad ante unos futuros presupuestos.

Como siempre, los ciudadanos nos quedamos atónitos ante las alternativas de interpretación que nos dejan algunos y que van de lo malo a lo peor. Si el gobierno propone un mal real decreto… mal, pero si algunos partidos juegan a la política… peor. Estamos desamparados si hacemos caso a estos profesionales de la interpretación.

Personalmente, aunque ganaran más dinero que ministros y el mismísimo presidente del gobierno, creo que se lo merecen más los estibadores. Una ley que supusiera el despido de muchas personas por la simple idea de liberalizar un sector me parece mala. Bajar sueldos como consecuencia de la misma me parece un error y justificar cualquier cosa porque unos trabajadores manuales ganan mucho cuando el dinero que generan lo permite, me parece una manipulación intencionada, cuando más bien al contrario, es hacia lo que deberíamos tender todos, no hacia concentrar los beneficios de cualquier actividad sólo en unos pocos.

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