Escándalos en las ONG

Los escándalos en Intermond Oxfam están causando un daño incalculable a la sociedad, el resto de las ONG y, por supuesto y primero, por ser lo que más duele, a las víctimas de los mismos. El caso es que ahora, con el río revuelto y levantada la tapa, aparecen informaciones sobre otras de estas organizaciones y diversos comportamientos reprobables. Sabemos como va esto, aparecerán más casos, se colarán algunas mentiras interesadas, habrá noticias que lleven a malas interpretaciones, acusaciones, ajustes de cuentas, comunicados y todas las organizaciones con sus protocolos de crisis activados durante unos días. ¿Y luego?

Uno de los peores resultados de todo ello, no obstante, es que algunos políticos como Montoro y sus voceros, por ejemplo, se ven ahora legitimados frente a las críticas que recibieron y puedan recibir en el futuro, de esta organización en particular, pero como tienen la cara tan dura, de todas en general. En el empeño por desprestigiar a estas organizaciones, esto ha sido un regalo.

Es verdad que a las ONG se les pide un extra de comportamiento ético y necesitan mucha credibilidad para ejercer su labor, mayor que ninguna otra organización, sólo y en todo caso parecido a los partidos de la izquierda política. Están muy expuestas en este sentido y así debe seguir siendo, nada que objetar. Pero no es menos verdad que no resulta proporcional con que otros sectores de la empresa privada, la política o las religiones -por ejemplo- puedan campar a sus anchas en la ilegalidad, inmoralidad y corrupción sin a penas pagar las consecuencias, como si se diera por descontado o aceptara que está en su naturaleza.

Esta especie de doble rasero no hace sino invitar a una reflexión sobre las propias ONG. ¿Por qué se produce, por qué es necesaria esa imagen libre de mácula para opinar e intervenir sobre la pobreza, injusticia o exclusión? La banca, por ejemplo, opina sobre economía y algún recelo sobre su ética es posible sostener, por no hablar de la Iglesia Católica. Pero lo que resulta realmente paradójico es, teniendo las ONG mucho sobre lo que meditar y cambiar, precisamente esa presión por mantener una imagen de divinidad en la tierra, lo que impide que se haga. Al final, es una trampa en la que les meten sus enemigos aprovechándose de su propio discurso. No conviene ser ingenuos, mientras el sector se mantenga dentro de unos límites que no incomoden al poder podrá seguir haciendo lo que hace, pero ya lo vimos en el Mediterráneo, una leve molestia aunque sea para salvar vidas y le ajustarán el cinturón por el dinero o desprestigiando su labor.

Aun así o precisamente por ello, el llamado tercer sector -en particular al español nos referimos- lleva demasiados años pendiente de una auto crítica renovadora que este mal momento por el que pasa una organización y por motivos muy graves, si bien no en España, sirve, de manera oportunista si se quiere, para poner sobre la mesa. Porque realmente parece que una parte de las trabajadoras, socios y personas vinculadas con organizaciones de cooperación o de intervención social, llevan tiempo calladas, asistiendo con meneos de cabeza a situaciones incompresibles, sobre todo quienes creen que la labor que hacen merece la pena.

Por empezar por algún lado, en España al menos, tiene enquistados en sus puestos de mayor poder a demasiada gente que no debería estar vinculada a dicho sector, alguna incluso estando ligada a su vez a escándalos, lo que resulta -de nuevo- altamente paradójico. Existe un perfil en las altas esferas de estas organizaciones que hizo su trayectoria con la creación del sector sin ánimo de lucro (sector que es relativamente reciente) y que ahora se resisten a pensar que la sociedad está en otro momento y necesita cosas diferentes, otras que se subieron al carro por cuestiones de imagen personal, prestigio, poder…; de manera general sería deseable una primera renovación. Basta con repasar algunos de los patronatos o juntas directivas y ver los nombres de quienes figuran para entender que esto es también un freno a la evolución de las ONG. Al ver a tanto egregio en esas listas, a veces es posible establecer ligeras comparaciones con la idea de las puertas giratorias, pero sobre todo, si las propias entidades pudieran reflexionar sobre ello -que justamente esta gente lo impide-, tal vez cuestionarían si tanto nombre ayuda por los contactos que proporcionan, la notoriedad e influencia o retrasa más cualquier pensamiento alternativo para un mundo distinto. La distancia entre la trabajadora o el voluntario medios en estas organizaciones es mucha en pensamiento y estilos de vida con respecto a estas cúpulas del poder.

La precariedad laboral, al menos en organizaciones españolas y el nivel de abusos también laborales es demasiado alto y pocas veces denunciado. La serie de desmanes en forma de despidos y ERES durante la crisis, las todavía mayores bajadas de sueldo desde que empezó, la precarización sobre todo de mujeres que predominan en la base de estas organizaciones, son sólo ejemplos, dado que el ambiente envenenado y el acoso laboral ya se venían produciendo en no pocas organizaciones incluso desde antes de la gran crisis. En este lote se pueden incluir asociaciones de otro tipo que además se quieren distanciar de las ONG en lo que las mueve, pero no en las malas prácticas, así como las organizaciones que realmente deberían tener otra forma jurídica, pero ya les viene bien para el negocio la que tienen, perjudicando al resto. El papel del voluntariado lleva dando tumbos muchos años y la aprobación de leyes específicas tampoco ha conseguido que desaparezca el mal uso de esta figura, como tampoco las de las personas en prácticas…

La mala financiación de este sector ha servido demasiadas veces de excusa, porque del mismo modo se ha utilizado que tiene un cierto peso en el PIB y movían un número importante de contratos cuando se ha querido resaltar su importancia. La financiación pública está mal pensada para el mismo y las administraciones se han estado aprovechando también de ello sin intención de cambiarlo precisamente porque les beneficia. No pocas administraciones han abusado y abusan de la ONG y no sólo por los escándalos que se han conocido. En parte eso ha ayudado a que el control sea laxo en la práctica aunque los sistemas de justificación de cada euro son una carga adicional y adolecen de una burocratización excesiva, como si ya se sospechara de antemano de estas organizaciones. Parece otra paradoja, pero no siempre más control formal es control real y eso lo vemos a diario por todos lados.

Esa mala financiación ha llevado a casi todas las ONG a buscar dinero de la banca, una temeridad y, por ejemplo, gran parte de la intervención social ya hoy está controlada por estas entidades o por medio de lo que llaman responsabilidad social corporativa, siempre mal entendida, escasamente definida y un cajón de sastre para cualquier perogrullada que se le ocurra a una empresa que quiere poner dinero o pagar en especie, como si la labor de las ONG no consumiera ya suficientes energías. No pocas organizaciones se han tirado al marketing callejero para la captación de socios como alternativa, lo que es una locura incomprensible, contratando como lo hacen con empresas en demasiadas ocasiones sospechosas de no responder a los valores que las ONG dicen defender.

Muy sutilmente, el sector privado con ánimo de lucro y su marketing empresarial ha visto un nicho de mercado en estas organizaciones y facilita consultarías y Masters para convencer a las ONG de sus carencias de gestión, introduciendo a cambio sus soluciones facilonas casi siempre de corte neoliberal y revestidas con tufo de auto ayuda y -sobre todo- nada de crítica social o al sistema. Y no pocas se lo han tragado en vez de luchar por encontrar soluciones desde su interior y coherentes con su misión y papel en la sociedad. Permítanme en este punto ilustrar lo dicho con el título de una oferta de trabajo para el tercer sector: “Gestor comercial de voluntariado corporativo” – es maravillo, no me digan.

La obsesión por la comunicación ha provocado efectos similares introduciendo las peores prácticas de control de la imagen que no del fondo, en vez de usar la comunicación para la transformación social. Denunciar lo que ven puede ser contraproducente para la financiación, cosa que saben todas.

De hecho, el efecto dominó se ha extendido a ONG de todo el mundo, y muchas organizaciones se han mostrado reticentes a informar sobre el mal comportamiento de su personal por temor a perder financiación.

Si no es posible comunicar lo que ves o sientes, entonces queda comunicar para captar fondos (así lo llaman) y los departamentos de comunicación han seguido ganando peso y los fondos bajando y la sociedad civil ha seguido alejándose cada vez más de estas organizaciones. De nuevo, es muy complicado explicar el irrelevante papel que vienen jugando en el gran debate social de los últimos tiempos, justo su tema.

Comunicación-imagen y sistema de financiación tienen una extraña relación con la o las posiciones políticas de las ONG. Es complicado entender la cercanía a los partidos conservadores de no pocas organizaciones salvo si se acepta su también perspectiva caritativa de la intervención que realizan. Es más que legítimo si se asumen los sistemas y sus jerarquías y no se piensa en modificaros sino en paliar las consecuencias. Pero más complicado es entender la distancia con las organizaciones políticas reformistas y los sindicatos del resto. Salvo si recordamos la mala calidad del empleo y que no pocas tienen un fondo de creencias muy neoliberal, sería más natural un entendimiento con los sindicatos que con, por ejemplo, la banca. Es este un tipo de neutralidad que no puede hablar más que de una posición política concreta.

Que las ONG han tenido en todos estos años un dudoso impacto en modificar estructuras sociales causantes de la desigualad e injusticia crónicas se ve en que han sido incapaces de intervenir sobre la propia imagen que la sociedad tiene de ellas. Lo más extendido es pensar que estas organizaciones deben emplear cada euro en ayudar al pobre desvalido y la ofensa es terrible si alguien cree que no ocurre, casi nunca se piensa que necesitan estructuras como cualquier organización. Los financiadores públicos y privados quieren, a su vez y en sus mecanismos propios de comunicación, poder decir que se atendió a tantas personas para ensalzar su propia labor, no les interesa saber si su dinero invertido redunda en una ruptura o no de los círculos de la exclusión y pobreza. Las ONG han acabado adoptando medidas de su propio trabajo que giran entorno a euro gastado por persona atendida llegando a introducir en su sector los incentivos por objetivos. ¿Qué tendrá esto de malo, si es como al resto en otros sectores nos pasa? Pues precisamente eso, no estamos hablando de un sector que vaya a conseguir nada si es como el resto, siguiendo las mismas lógicas.

Por supuesto, y siempre se deja en último lugar, la democracia interna de estas organizaciones es casi inexistente. No sólo porque los sistemas de gestión son a veces más duros y despiadados que los de la empresa privada más rancia, que lo son, sino porque aunque se mencione en documento tras documento, tampoco han puesto el suficiente esfuerzo por incluir a las personas por las trabajan en sus dinámicas internas. Se cambian los nombres, de usuarios se pasa a participantes, por ejemplo, pero el problema sigue estando en que no se puede resolver la contradicción que supone incorporar a la democracia interna a personas cuando dicha democracia no existe o es muy limitada. Como siempre, resulta paradójico que sea desde el sector de la empresa con ánimo de lucro (en otros países) que se hable de democratizar sus estructuras para mejorar la participación de todos y todas, y en este sector que conoce de primera mano las consecuencias de excluir a las personas de la participación no sea la principal prioridad.

Por supuesto que hay organizaciones que funcionan, no todo son chiringuitos, por descontado hay muchas personas para las que la vida es algo más soportable por la acción de las ONG. Pero ello no puede servir para ocultar el resto, para querer que su papel sea más relevante en la resistencia a un mundo que avanza dejando demasiada gente fuera. Realmente sin aportar esa crítica, sin introducir energía desde el exterior del todopoderoso sistema no se le hace un favor ni al mismo. Ojalá sirvan estos escándalos para una reflexión profunda y no sólo para capear el temporal, agachar la cabeza y doblegarse más todavía a los intereses del poder.

Señor Corcuera

En la Sexta Noche se entrevistó el sábado 10 de febrero a Corcuera. Entre muchas de sus lindezas criticaba a los que -dijo- se creen de izquierdas y no han trabajado en su vida, la primera vez que han cotizado por cuenta ajena es con su sueldo de diputados o algo similar a esto. Yo tengo en la familia, señor Corcuera, a un hombre al que le faltan unos meses para cumplir los treinta y este año es el primero que tiene un trabajo por cuenta ajena, y casi un trabajo se podría decir. En negro algunos le han ido saliendo, casi tantos como las veces que no le han querido pagar sin presionar y ponerse pesado con el empresario de turno. ¿Qué tipo de argumento es el suyo? ¿Qué nos quiere decir? Seguro, no lo sé ni me importa, algún caso de los que usted menciona exista entre los parlamentarios y parlamentarias, a derecha e izquierda, y no sé qué tiene de malo, se supone que es un trabajo digno, pero ¿no le hace, además, pensar? ¿A caso está diciendo que los jóvenes son unos vagos y acomodados o sólo esos jóvenes de unos partidos muy concretos? El problema, creo, es que vive en una España distinta de la que yo veo, cuestión que, me parece, comparte ampliamente con una parte de la derecha de este país.

Verá, dejé de votar al PSOE, si es que alguna vez lo hice en la pubertad, por gente como usted, por toda su generación de dirigentes socialistas en realidad, incluido -y el primero- el que fuera tantos años Presidente que además y con el tiempo, indicios da de haber empeorado. No puedo sino alegrarme por ese partido que tiende a desaparecer que usted entregara su carné; seguro que más de un peso de encima quitó con su decisión. Si ser de derechas es muy normal, no pasa nada, pero le ahorró el trago de tener que decírselo a alguno de sus antiguos compañeros.

En su discurso arremetió contra los sindicatos, con un argumento peregrino, contra la izquierda, incluso contra la que no lo es tanto como su antiguo partido, pero casi alabó a los que quedan en la derecha. A cambio, ni una critica social, ni una sola mención a la situación que hemos vivido y vivimos, ni un gesto hacia gente como esta persona de mi familia y tantísimas otras que sienten la frustración más absoluta ante la falta de oportunidades desde hace muchos años; toda su vida en realidad.

Estuvo flojo señor Corcuera. Le faltó ensalzar a los bancos, a los corruptos y al pensamiento noeliberal de la oferta y demanda, la competencia (entre los pobres) y la flexibilidad (que en realidad significa precariedad). Puedo entender que a usted y los suyos les falte un poco de cariño y de reconocimiento por lo que hicieron en su época. Pero así no lo va a conseguir, su discurso parece que está lleno de revanchismo, ego y es muy poco inspirador.

Una crítica importantísima a la izquierda, muestra de la degeneración de la juventud -supongo- fue al folleto de Zaragoza, vaya tela. Y, por supuesto, a que se pueda utilizar portavozas. El lenguaje es importante, no descubro nada ahora, para la construcción de realidades. Lo que usted no alcanza a entender es que para algunos, también hombres, el movimiento feminista y de clase es una esperanza. Cuando hablo de clase ya sabe a lo que me refiero aunque tal vez tenga que bucear en sus recuerdos. Estoy de acuerdo en que con esos gestos simbólicos no es suficiente, tal como argumentaba. Sigue haciendo falta que al movimiento feminista de clase incorpore la etnia, la nacionalidad, la discapacidad, el lugar de nacimiento… y sea determinadamente internacionalista, precisamente porque siguen existiendo pensamientos como el suyo. Criticó a Pablo Iglesias por lo del macho alfa, bien, merecido, pero usted no pocas veces tuvo esa actitud a lo largo de tan corta charla, siento decirlo.

Y es verdad que una parte del movimiento sindical ha perdido el norte, debo también darle la razón en esto, pero no tanto el que usted indica como tal. Su argumentación en contra de los sindicatos fue tremenda, resulta que si la precariedad aumenta los que por vergüenza deberían dimitir son ellos y ellas. Hombre, se puede hacer mejor, pero parece más bien apuntar en la dirección equivocada o en la misma que sospechosamente tienen los que brindan por causar la precariedad.

Su crítica a la izquierda por medio de Varoufakis fue de lo más sorprendente. Si yo no lo entendí mal, simpatizar con las ideas de un hombre al que no dejaron que las llevara a la práctica, es igual a no merecerse existir. Hubiera estado bien escuchar algún argumento en contra de las pecaminosas ideas o a favor de las opuestas, no sé, porque no resultara un pensamiento en exceso simplista. Que no le gusta la izquierda es obvio y está bien, es la salsa de la vida, pero alguna idea para argumentarlo e instruirnos…

Su aportación intelectual fue bastante escasa, debo decírselo, nada inspiradora -insisto- como de un hombre de su edad y trayectoria sería de desear y claro, deja la puerta abierta a que alguien dude, vista la caterva de ex Ministros y Presidentes que aportan tan poco al país, si realmente en su momento sólo tuvieron suerte porque no había otros perfiles. El caso es que cuando empiezan a hablar con la libertad de no tener cargo, algunos no dejamos de asustarnos y sentir la tentación de explicar lo que hoy ocurre precisamente porque estuvieron ustedes gobernando.

Todos tenemos un pasado que superar, el suyo, tal vez, el de la patada en la puerta. Pero aquí voy a decir que le honró dimitir, aunque tendría que haber sido por lo que proponía, no tanto porque no gustase. Y aun así, debo reconocer, que era una nimiedad si lo comparamos con lo que ahora nos meten en las leyes, como si aquella fuese sólo el comienzo.

Ya de coña

De vez en cuando -cíclicamente- nos encontramos con el escándalo de algún partido o de alguna organización que distribuye información que “fomenta el consumo de drogas”.

Lo primero que suele ocurrir es que se convierte en arma arrojadiza entre políticos. Cualquier cosa lo puede ser por lo que, quizás, no deberíamos prestar demasiada atención. Pero es verdad que en este caso se mezcla que el Ayuntamiento responsable es “podemita” y, claro, brotan los comentarios sobre el Comunismo y Venezuela. No es menos cierto que precisamente esto mismo nos ha dejado fabulosos escritos de lectores y lectoras en varios periódicos digitales; con más de hasta 300 comentarios en algunos casos y que aportan una información adicional muy rica, aunque no tanto sobre las drogas.

El caso es que, como casi siempre, el debate de fondo es algo más complicado de lo que refleja la prensa mayoritaria y los comentarios de los lectores. Intento siempre ponerme en el lugar de la gente que no lo ve como yo, que critica el folleto en cuestión en este caso, si bien la tan descarada mezcla de ataques a “la izquierda” por los tópicos de siempre que nada tienen que ver con el tema, me lo ha puesto más fácil.

Lo que se conoce como reducción de daños es una estrategia ampliamente reconocida, utilizada y recomendada, no sólo en el tema de las drogas. Algunas veces, el mismo uso del cinturón de seguridad en nuestros coches se denomina reducción de daños. En drogas es una estrategia que se conoce, estudia y evalúa desde hace muchos años e incluso impulsa desde varios organismos internacionales, llegando a considerarse como una parte importante dentro de la prevención. Es verdad que hay muchos países que se oponen a la reducción de daños, pero no lo es menos que hay suficiente evidencia de la que llaman científica que avala su utilidad en determinadas situaciones y contextos.

La cuestión es que sobre ese importantísimo debate no informa la prensa que da cuenta de la noticia, sólo algunas honrosas excepciones y a medias, el resto se queda en la repetición del moralismo político. Por mucho que se busque entre los diferentes medios es imposible ver, primero, el material de la discordia, no te lo enlazan para que puedas juzgar por ti mismo, y es que quizás no esté disponible. Pero tampoco te aclaran a quién va dirigida la información (salvo algún periódico que reproduce las palabras del alcalde de Zaragoza), y es clave, porque si va dirigida a personas que ya consumen o están en una situación de especial riesgo, la estrategia puede no ser para nada desafortunada; siempre atendiendo a lo que nos dicen los científicos que se dedican a estudiar sobre estos temas.

Los científicos no tienen por qué tener razón. Lo que nos dicen es que las estrategias moralistas del no consumas que es malo, no funcionan e incluso son contraproducentes para un tipo de personas que ya consumen o están en situaciones de especial riesgo de hacerlo o por hacerlo. Otro tipo de información para que el consumo sea más seguro y sobre todo sin juzgar a la persona que decide consumir, funcionan mejor para evitar daños a corto plazo, empezando por la muerte, así como también a largo plazo e incluso sobre el desarrollo o agravamiento de una adicción, por no mencionar otros riegos indirectos pero derivados del uso de sustancias.

Lo que ahora todos los científicos empiezan a decir y ya era hora, es que no todo consumo de drogas lleva directamente a la perdición, no porque consumas una sustancia te vuelves un adicto, incluso, en el peor de los casos, no porque seas un adicto dejas de ser humano. Es este un notable cambio que va dirigido a desmitificar el mundo de las drogas y el lenguaje que para quienes las usan se utiliza, dado que todos los otros intentos que se tienen de referencia como la prohibición, la persecución, el moralismo, la estigmatización, no sólo han fracasado, sino que han causado y siguen causando más daño que las sustancias mismas.

Los moralistas suelen recurrir a una pregunta trampa con mucha enjundia: Entonces ¿usted querría que su hija consumiera? La respuesta es obvia y sencilla, no, a ser posible nada, nunca, ni una copa del tan afamado por beneficioso vino. Pero esta pregunta no es un argumento; formulemos la siguiente ¿usted querría que si su hijo o hija consumiera lo hiciera asumiendo mayores riesgos de los que ya de por sí implica consumir? ¿querría que fuera tachado de mala persona, que le persiguiera el sistema social, el judicial, que se incorporara al mundo delictivo, que acabara en prisión? ¿Le gustaría que condujera un vehículo o tuviera conductas de riesgo bajo los efectos de alguna sustancia? En principio los moralistas prefieren enfocarlo de la primera forma puesto que creen que nunca les pasará, por su posición tal vez, por su control familiar, por su clase social, porque es más sencillo ser categórico con las posiciones de los demás que con las propias… y acto seguido recurren al siguiente gran anatema: los hijos de las madres que cayeron en la heroína. Se olvidan que eso no pasó, sigue pasando y todavía hoy te encuentras madres en la puerta de cualquier centro penitenciario en días de visita, por ejemplo, porque a la cárcel van más los que menos oportunidades tienen. Lo que quienes usan ese argumento desconocen es que muchos de aquellos hijos se salvaron por la reducción de daños, porque se les decía que no compartieran jeringuillas, se facilitaba salas higiénicas para que se pincharan, se utilizó y utiliza la metadona como sustitutivo y hoy podemos hablar de no pocos que han conseguido llegar a mayores y que, por cierto, no reciben casi atención, ni mucho menos como la que se presta a este folleto del que hablamos. Sus madres, salvo para maldecir a cualquiera que no opine como ellos, están desterradas al más profundo olvido de la sociedad y sus instituciones.

Está feo utilizar como referente simbólico sólo una parte del aprendizaje de aquella crisis y olvidarse de lo que no interesa en favor de unos argumentos. Se utilizó y se utiliza la reducción de daños, les guste o no. Y es más, está feo no profundizar en que posiciones moralistas y la alarma social que se impuso tuvo como consecuencia estigmatizar a una población a la que se les pusieron las cosas más difíciles que se si se hubiera actuado de otra forma, es decir, que fue un factor más en la crisis, no la solución, como se suele pensar.

La cuestión es sencilla, basta con que nos digan a quién va dirigida esa información que genera tanta discordia y consenso en su contra a la vez. Si es para repartir en una clase de primaria, sin duda es un error, ninguna perspectiva de las consideradas científicas lo respaldaría. Si va dirigida a una población que ya consume o tiene claros riesgos de hacerlo, no es tan mala idea.

No se puede cambiar que las posiciones moralistas se escandalicen ante cuestiones como estas, seguirá pasando cada vez, pero es preferible que piensen, políticos y medios sobre todo, si sus posturas están suficientemente reflexionadas e informadas y si no es posible que causen más daño que bien a muchas personas, sin necesidad. Es cierto que el que existan es un incentivo, necesario, para seguir avanzando en soluciones mejores que todo lo que hasta ahora, ya sabemos, no ha funcionado. Solo que si hubiera un poco menos de seguidimismo partidista e interesado, para que se pudiera ir más rápido y no dejar a tanta gente por el camino, ya de coña.

https://www.heraldo.es/noticias/aragon/zaragoza-provincia/zaragoza/2018/02/05/pulverice-bien-raya-cocaina-1223007-301.html

https://www.heraldo.es/noticias/aragon/zaragoza-provincia/zaragoza/2018/02/05/zec-dice-que-informa-con-base-cientifica-sobre-los-efectos-adversos-las-drogas-1223030-301.html

http://www.libertaddigital.com/espana/2018-02-06/el-ayuntamiento-podemita-de-zaragoza-las-drogas-y-los-medicamentos-son-lo-mismo-1276613355/

http://www.elmundo.es/espana/2018/02/06/5a78c0ade5fdeae55d8b45d6.html

https://www.hri.global/what-is-harm-reduction

http://www.unaids.org/es/resources/presscentre/featurestories/2016/october/20161009_harmreduction

http://www.cicad.oas.org/drogas/elinforme/informeDrogas2013/drugsPublicHealth_ESP.pdf

http://www.lavanguardia.com/politica/20180206/44587281460/folleto-drogas-zaragoza.html

https://elmurodelpuebloespanol.com/2018/02/08/del-colocarse-y-al-loro-de-tierno-galvan-al-alcalde-de-zaragoza-aconsejando-como-hay-que-drogarse/

http://www.antena3.com/programas/espejo-publico/entrevistas/el-portavoz-del-pp-de-zaragoza-sobre-el-folleto-que-habla-de-las-drogas-en-la-guia-del-senor-sanchez-se-dice-la-droga-no-mata-mata-la-ignorancia_201802085a7c50c10cf2ba3416952b5d.html

https://www.eldiario.es/sociedad/guia-drogas_0_737377064.html

Su finalidad con esta actividad cuál es

Si el rapero Pablo Hasél es condenado, será una nueva vergüenza para este país. Como la cosa siga así, dentro de poco nos veo como en Polonia, sacando leyes para condenar el uso de expresiones concretas . Y, por supuesto, metiendo en chirona, por ejemplo, a los de las chririgotas. En esta misma línea, si nos ponemos, cabría antes condenar las canciones machistas que, además, son mayoría ¿Quién se atreve con este melón? Y ya para gustos los colores, si condenan a Pablo Hasél por que no a Juan Antonio Benito de Dios por su carta a García Escudero, para mí tiene más delito, empezando porque es un cargo público. Los ejemplos de personas cuyas opiniones considero despreciables son demasiados, pero prefiero criticarlas a que no las puedan expresar.

Aunque lo parezca, no es una broma, es este un movimiento contra el más esencial de nuestros derechos. Y podríamos empezar con las disquisiciones jurídicas, lo que no nos llevaría a lado alguno. La Ley no es divina, eso ya lo superamos, la hacen los poderosos y la interpretan ellos mismos, humanos todos que defienden sus intereses y cualquier cosa es posible bajo ese paraguas; lo estamos viendo en este país tecnificado de procesos jurídicos cuya maraña ya no nos deja ver ni el sentido primero del sistema judicial. Es tan sencillo y tan complicado como eso. Pero sigue resultando bochornoso escuchar a este hombre en el juicio justificando por qué defiende unas ideas que en principio no debería ser por lo que es juzgado, sino porque las mismas hayan podido generar odio y violencia. ¿Su finalidad con esta actividad cuál es? -es la pregunta que le hace una amable señora en el juicio-. Lamentable. ¿Y la suya señora, cuál es?

¿Realmente tan mal se las está viendo el poder que tiene que perseguir a este tipo de personas que han existido siempre, afortunadamente, y que protestan, denuncian, señalan incoherencias del propio poder aunque de paso las suyas? ¿Es una muestra más de la decadencia de este sistema como ya antes ocurrió con otros?

Y no, yo no voy a añadir la coletilla de que me parecen mal sus opiniones, que se puede ser menos grosero o bestia. Lo siento, decidiré o no escuchar sus canciones ahora que lo conozco, pero nada es tan importante como que pueda hacerlas si es lo que quiere.

https://www.elconfidencial.com/cultura/2018-02-02/chirigota-carnaval-cadiz-puigdemont-andreita-decapitar-delito-limites-humor_1515089/

https://www.youtube.com/watch?v=tbLW82LBxIM

Ya puestos

Desde 2017, la crisis de la heroína en Estados Unidos ha ocupado en nuestro entorno algún reportaje y muchos artículos. La causa principal es que la mencionara Trump porque, desafortunadamente, a este hombre se le otorga más capacidad de poner algo en los titularles que a cualquier otro en el mundo.

El problema ya venía de antes, claro, empieza, según parece, hace una década. Pero a ese señor le parece ahora que es momento de señalar el tema -y es lícito sospechar-, vinculado a que cree que le puede ayudar en su idea del muro con México e incluso para seguir mal metiendo las narices en el Proceso de Paz en Colombia como desde hace décadas viene haciendo su país.

Esta cuestión que ya hoy todos conocemos por epidemia aunque pudiéramos desconocerla hasta ayer, tiene ciertas peculiaridades que hacen que se deba prestar una especial atención y no dejar pasar otros 10 años. Resulta que los datos en las últimas encuestas anuales a jóvenes sobre consumo de sustancias en Estados Unidos parecen bastante buenos, pero luego nos cuentan que el problema actual tiene mucho que ver con la receta médica de opioides que se viene realizando fundamente a adultos con dolores. De esas recetas, muchas personas desarrollan adicción, de las cuales algunas no pueden recibir las dosis que llegan a necesitar y otras simplemente se pasan al mercado de drogas ilegales porque son más baratas. En ese mercado, al margen de la heroína que ya estaba, aparecen una o varias sustancias sintéticas que tienen efectos mucho mayores en la propia adicción y en la muerte por sobredosis y que son más baratas de producir. Cuesta imaginarlo, si realmente todo lo que nos cuentan es así, escapa de los esquemas habituales, de la representación y simbología de la adicción en el cine, por ejemplo, salvo en la serie House.

O sea, que esta crisis no empezó por los más jóvenes, ni necesariamente el consumo experimental, del una cosa lleva a la otra, sino que los médicos, colectivo que domina la salud pública y nos dicen a cada rato lo que tenemos, podemos y debemos hacer, están detrás. Aun así, algunos y algunas insisten que si consumiste una sustancia una vez o en tu casa beben alcohol o fuman tabaco tienes más posibilidades de engancharte con las recetas. Que bien podría ser, pero parece no querer sino mirar a otro lado o seguir haciéndolo al mismo de siempre.

Cabe, malintencioandamente pensar, que si todo esto es como nos lo cuentan y si se tardan 10 años más en sacar conclusiones quizás pueda ser por esto, por el dominio de la profesión médica en este campo y porque harán todo lo posible por no exponer su prestigio. Tal vez, si eso ocurriera, se pudiera cuestionar alguno de los preceptos que como evidencia científica se han estado manejando en el tema de las drogas y, desde luego, mucho, muchísimo trabajo y bueno desde hace años, se podría ver de golpe afectado. Pero el culebrón no termina aquí, las farmacéuticas están detrás de todo ello, incentivando a los médicos para que receten sus productos con opiáceos más de lo necesario. Un riesgo es caer en la tentación de saltarse en las responsabilidades a estos últimos y pasar a las todo poderosas anteriores como instigadoras primeras, si bien, creo, ello no terminaría de ser del todo equilibrado con los del juramento hipocrático, porque las farmacéuticas no son sospechas precisamente de ocultar sus intereses, como tampoco lo son los que forman parte del circuito de la producción y venta de drogas ilegales, pertenezcan o no a un cuerpo de cualquier estado.

Todo ello nos lleva, desde este lado del océano, a, primero, cuestionar el modelo de salud americano, costumbre que nos gusta dado que es de aquellas cosas sobre las que pensamos sí podemos darles lecciones a la gran potencia. Esto está muy bien, siendo que los sistemas sanitarios juegan su papel en el asunto; hasta ahora -creíamos- en cuestiones como la detección y el tratamiento y no tanto en la promoción de nuevos adictos. Pero es insuficiente, ha habido y sigue habiendo epidemias en sistemas sanitarios de lo más variado y no podemos olvidar que con el nuestro se produjo también una. De momento, nos dicen que no nos puede ocurrir. La cuestión es si estamos mirando en la dirección adecuada o la institucionalización de la atención a las drogas y los intereses creados con sus inercias, no nos permite ampliar la visión. Yo no lo sé, pero conviene hablarlo, podría ser lo que la situación en el país amigo nos esté indicando.

El caso es que ya hemos mencionado algunos de los actores clave en esta historia; quedan otros, los medios de comunicación entre ellos. Sabemos que los niveles de alarma social ya han contribuido antes a agravar situaciones, incluso a provocarlas, y nuevamente nuestro momento de crisis de la heroína es un buen ejemplo. Siempre resulta complicado dentro de eso que llaman prevención universal, saber si por un lado generará más alarma y por otro más consumo o realmente prevendrá que algunas personas prueben o consuman alguna sustancia. No me imagino una campaña diciendo “cuidado con lo que su médico le receta, desconfíe de su gobierno, consulte el prospecto e Internet”. Mantener un nivel de atención e información óptimo en una población no parece más que un ideal y por lo tanto debemos contar con los medios en cualquier crisis futura, tanto para prevenirla como para ampliarla.

Otro actor que desde nuestra perspectiva podría faltar, es el cambio social. Detrás de lo que en la historia se ha acabado considerando epidemia, siempre había cambio social de alguna trascendencia entre las poblaciones afectadas. La salida de una guerra, una guerra comercial, una cambio de régimen… ¿y en esta de Estados Unidos? Es muy complicado de ver. Parece que la población afroamericana consume en estos momentos menos heroína y derivados, dicen que porque los más jóvenes ya aprehendieron de la generación que los precedió. Hoy los opiáceos afectan más a una clase media blanca empobrecida, la misma que nos cuentan votó a Trump. Seguro que no tiene nada que ver pero, si un estudio se puede permitir decirnos que el problema por el que no se presta atención a la actual situación es que los que más lo están sufriendo son varones y que si el afectado fuera cualquier otro grupo la cosa sería distinta…pues todo cabe, ya puestos.

http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-41755400

http://www.bbc.com/mundo/noticias-41696347

http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-40451574

https://elpais.com/internacional/2017/10/26/estados_unidos/1509030646_508688.html

https://elpais.com/internacional/2017/10/24/estados_unidos/1508871087_374107.html?rel=mas

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=233929

http://www.jornada.unam.mx/2017/11/09/opinion/a03a1cie

http://www.laprensa.hn/virales/1129948-410/video-viral-cajeras-drogadas-americas-opioid-epidemic-evidencia-crisis-opioides-usa

https://www.drugabuse.gov/publications/research-reports/medications-to-treat-opioid-addiction/overview

https://www.drugabuse.gov/news-events/news-releases/2017/12/vaping-popular-among-teens-opioid-misuse-historic-lows

https://www.researchgate.net/publication/242485727_Heroina_en_Espana_1977-1996_Balance_de_una_crisis_de_drogas

https://elpais.com/internacional/2017/06/12/estados_unidos/1497295458_563632.html

https://elpais.com/internacional/2017/08/26/estados_unidos/1503778994_700162.html

http://www.elperiodico.com/es/sociedad/20170827/la-adiccion-a-la-heroina-consume-estados-unidos-6228788

https://elpais.com/internacional/2017/10/24/estados_unidos/1508871087_374107.html

http://www.eldiario.es/theguardian/epidemia-EEUU-Canada-evidencia-masculinidad_0_664584383.html

http://www.eldiario.es/theguardian/Canada-responde-epidemia-abriendo-controlado_0_647436007.html

https://elpais.com/internacional/2017/10/27/colombia/1509139417_480180.html?rel=str_articulo#1517642690668

Obesidad

El tema de la alimentación es de esos que genera contradicciones a cada paso. No sólo una parte de la población mundial pasa hambre mientras en la otra se aprueban medidas contra la obesidad; la cocina y sus chefs están de moda, proliferan los programas en los que se convierten en estrellas mediáticas, incluso algunos colegios ofrecen actividades de cocina como extraescolares, sin embargo, la comida que le sirven a mi hija en el comedor está cada vez más mala.

Por esas y otras contradicciones, es posible albergar alguna sospecha, cuando desde el poder se insiste en divulgar lo que, en un primer análisis, es de cajón y no sé si hace falta que lo digan; alimentarse bien es bueno para tu salud. Lo que pasa es que luego se mezcla con las limitaciones presupuestarias, se compra lo más barato, la comida es mal cocinada hace horas y llevada en bandejas desde otro sitio, con escasos ingredientes, personal que no es del colegio, mal pagado y mal humorado (no muy profesionalizado y que le da igual la correcta alimentación o contribuir en la enseñanza para una mejor forma de comer) siendo el resultado, una mala experiencia cada día que se come en el comedor. Todo ello, tan desagradable como sano, respaldado por un nutricionista o una nutricionista que -casi siempre pasa a los expertos- son utilizados para validar cualquier cosa.

En Andalucía, por ejemplo, acaban de aprobar una ley que, en la prensa, se ha conocido como contra la obesidad infantil. No se trata de eso, al menos en exclusiva, ya sabemos cómo es la prensa. Por lo que veo en la misma, incluso en la que es contraria al partido que allí gobierna, parece que la Ley está bastante equilibrada en lo que fomenta o sanciona y se preocupa, por ejemplo, de que los “gordos” tengan una sanidad adecuada (por lo que cabe suponer que a veces hoy no es así y es preocupante) así como evitar cualquier tipo de discriminación contra los mismos. Esto último es un detalle porque es muy contradictorio que personas que atentan -también- contra su salud para estar delgadas (con todas esas dietas que encima se pagan, por ejemplo), caben dentro de los parámetros de lo aceptable, incluso deseable socialmente, pero meterse, marginar o discriminar al gordo es casi tradición.

A Leyes como estas, la verdad, no cabe ponerle muchas objeciones, por el revestimiento de salud que tienen, salvo la perspectiva desde la que parten. Y es esta principalmente médica e individualista, de tal forma que, una alimentación sana y ejercicio hacen que no haya tanta obesidad, lo cual repercute en evitar enfermedades, lo cual, aunque no se menciona, creen que ahorra gastos médicos porque añade miedo a la muerte; uno de los grandes males de nuestro tiempo. Amedrentar a la gente junto con explotar su necesidad de gustar siempre ha funcionado a las mil maravillas, a cualquier religión.

Ahora bien, en el propio texto de la Ley se reconoce que anteriores planes no consiguen sus objetivos, en especial acabar con la obesidad, lo que justifica su necesidad. ¿Cómo se puede explicar? No lo sabemos, pero planteamos, como hipótesis que comer no es algo meramente funcional, comer para obtener las calorías necesarias para la actividad diaria y estar sano, es decir, trabajar y seguir trabajando muchos años sin costar dinero, tal como una perspectiva médica parece plantear, no nos es suficiente. Alimentarse es mucho más, los humanos somos sobre todo cultura y no sólo eso que llaman dieta mediterránea.

En el cole de mi hija, por volver al tema, no les permiten hablar mientras comen porque hacen jaleo. En vez de enseñarles a disfrutar de la sociabilidad y placer que el acto de comer puede suponer, sin gritar, lo solucionan de esa manera, mientras se engullen alimentos sobre los que nada se puede objetar desde el punto de vista calórico, pero malos como los demonios. No les enseñan a poner una mesa, a comer con la boca cerrada, a ayudar a los más pequeños, sí a que se lo tienen que comer todo, no puede quedar nada en el plato bajo amenaza y castigo (amenaza y castigo que no falten). No digo que sean funciones necesariamente de un colegio, pero sí resulta que decir que deben desayunar todos los días y a aprender a distinguir cuántas calorías tiene un producto se considera, en estas leyes, como obligación de los centros escolares. ¿No es curioso?

Mientras engullimos realities de cocina a menudo con obsesión por ganar de unos concursantes, vamos dejando de cocinar con nuestros hijos, más con nuestras hijas no sea que se considere ir contra el reparto de las tareas en el hogar. Y perdemos toda esa diversión, toda esa charla, experimentación y transmisión de cultura y valores… cada vez es más difícil quedar para comer con amigos o la propia familia fuera de las Fechas si no es pagando en un restaurante; ya cocinar para otros y generar un atmósfera concreta es un castigo, casi mejor pagarlo y evitar todo el sacrificio y riesgo que supone.

Cocinar, la alimentación, debe ser como parece que consideran los japoneses, algo dirigido al corazón de hombres y mujeres y no sólo a las arterias. No es posible saber si mejoraría la métrica médica de la salud, pero seguro que la sociedad en su conjunto lo haría, a fin de cuentas es algo que, con suerte, se hace varias veces al día.

Y luego está la otra pata indispensable de estas leyes, el ejercicio fisco en el ocio. Este matiz es importante, en el tiempo de ocio, porque desde los poderes médicos tienen que decirnos también como emplear nuestro tiempo libre, haciendo deporte que es sano. Lo es, sin duda, está bien añadir más horas de gimnasia aunque la opinión de los padres no sea unánime porque salvo que seas futbolista en el futuro… pero luego no les pidas que abran los colegios por las tardes para que los chavales bajen a usar las instalaciones deportivas, eso es caro, peligroso y los profesores tienen que ir también a hacer su running que tienen derecho a cuidarse.

No sé hasta qué punto es sano que desde la política se tome en sentido literal que su trabajo consiste en dedicarse a las cosas del comer. Si asumiera que la obesidad tiene que ver con el modo de producción, la relación de las personas con el trabajo, las relaciones sociales y participación en la vida pública, cosas todas sobre las que sí deben y pueden hacer algo, se conseguirían mejores resultados. Bastaría quizás sólo cruzar los datos y ver si la obesidad afecta más a los que menos dinero tienen dentro de los ricos del mundo y quizás confirmarían que esta, como tantas enfermedades, es también social antes que física. Todo lo demás es bienvenido, pero parece más bien artificio, búsqueda de titular.

Guerra a las noticias falsas

El día de la Pascua Militar, la Ministra de Defensa quiso dirigirse de manera muy especial al Rey para resaltar que existe una nueva guerra que luchar.

Da algo de miedo. Si no lo entiendo mal, resulta que un gobierno, los principales causantes de la desinformación, quiere proteger a su país de las noticias falsas; obviamente de las que interpreta están construidas por otros países para desestabilizar el nuestro buscando objetivos geoestratégicos concretos. La Ministra habla de un nuevo campo de batalla que se utiliza para manipular al ciudadano. Y cuando los militares hablan de un campo de batalla, debemos tomarlo en serio.

La proliferación de desinformación y noticias falsas distribuidas de forma masiva buscan manipular la percepción del ciudadano para orientarla en favor de intereses de terceros divergentes de los nuestros.

Una vez que los telediarios de las principales cadenas nacionales en abierto han tomado la decisión (hace años pero últimamente es ya de escándalo) de dedicarse a los sucesos, el tiempo y los deportes casi por completo en su tiempo de emisión, no puede extrañar que la gente que tiene interés busque información sobre cualquier otra cosa por los medios que tiene a su alcance. La red es sin duda uno. Una vez que todos sabemos que estos mismos medios, en sus otros canales también, son muy parciales en su interpretación de la realidad, optamos por elegir nuestra propia parcialidad seleccionado medios on-line o a quién seguimos en Twiter, por ejemplo.

Es decir, que sí, coincidimos con la Ministra en que estamos rodeados de información falsa o escasamente relevante para entender la geopolítica o cualquier otra cosa. Y encontrar otras fuentes de información alternativas no es fácil ni en la red, seguro que todos y todas tenemos la experiencia de buscar y encontrar una y otra vez los mismos contenidos enlatados generados desde los mismos centros de opinión a parte de mucha publicidad. Saltarse eso, llegar incluso a medios de otros países requiere un esfuerzo, no pocas veces grande. No es una queja, más bien una constatación de la realidad, está bien, formarte un juicio propio y desconfiar de la información oficialista es una opción personal con su coste añadido, eso no ha cambiado a lo largo de la historia, ni con las nuevas tecnologías.

El ciudadano acrítico, informado desde la parcialidad de un único poder que decide lo que es verdad y lo que no, es algo deseable para cualquier gobierno desde siempre. Lo que parece que le incomoda a la Ministra no es tanto que exista información falsa como que no esté controlada. Y eso sí que debería preocuparnos a los ciudadanos. El ejército ha declarado la guerra a la información porque considera que otros, siempre malos, quieren quitarle el control de la misma. Y debe preocuparnos no porque la lucha entre desinformaciones no sea una constante, es decir, un problema parte de la humanidad, sino por lo que pueda hacer si logra convencernos de que es eso y no otra cosa lo que necesitamos.

Ya tenemos suficientes penas y personas encarceladas por opinar, ya tenemos suficientes oficialistas reclamando que todo lo que se publica sea susceptible de penas de cárcel si no gusta o es de mal gusto. No debemos dejar que en nombre de la defensa de la nación esto vaya a más, nos arrepentiremos en unos años. Ya sabemos que cuando se mete miedo, en este caso el de otras fuerzas exteriores, oscuras, sin concretar, conspiraciones, quedamos a merced de cualquier medida en contra de nuestras propias libertades. Pero no lo hacen los otros malos indefinidos, lo hace tu propio gobierno para defenderte que es otra cosa, bien distinta.

A mí me hubiera gustado escuchar que el Ministerio de Defensa, detectado ese problema, va a poner fondos en la educación e información de ciudadanos libres, críticos, independientes, desconfiados como para seguir siempre buscando respuestas e información, no conformistas… eso acabaría con el miedo a la información falsa que tiene. Pero todos sabemos que ningún poder hará eso con decisión pues la primera respuesta sería que los ciudadanos cuestionarían sus discursos. Y, además, no es competencia de ese Ministerio, te dirán.

La crisis migratoria ya es historia

Hace unos pocos años, en España, se empezó a preguntar por la necesidad de mantener servicios, programas y profesionales para solicitantes de asilo, dado que cada vez se contaba que llegaban menos. Realmente los números así lo indicaban y estábamos, además, en mitad del fragor de los recortes. Estas conversaciones tenían lugar en torno al 2010 y 2011, justo cuando, también, la opinión pública daba muestras de ser algo más desfavorable a la inmigración, según las series históricas del CIS. Es decir, venían menos personas, se buscaba recortar y la población era más negativa con la inmigración. No se debe olvidar que en el 2012 el Gobierno de España retira la asistencia sanitaria universal a las personas en situación irregular salvo para algunos supuestos y sin grandes muestras de disconformidad por parte de la ciudadanía.

Resulta que por la misma época, 2011, empezaba el conflicto en Siria y sólo dos años después el de Ucrania, que son el segundo y tercer país de los que España recibe en el 2016, más solicitudes de asilo. El primero parece ser Venezuela, cuestión que también invita a la reflexión.

El inicio de un conflicto y la llegada de personas solicitando protección a países europeos, es normal que se dilate, incluso algunos años. Ello tiene que ver con la cercanía geográfica al conflicto, con lo caro y difícil que pueda ser el viaje y con las trabas administrativo políticas, entre otras cosas. Cuanto más difícil es el viaje, suele ser también mayor la sensación de que el motivo de la salida durará más tiempo o que ya no se podrá regresar, y esa decisión también tarda en tomarse, como es humano. Los movimientos de personas dependen de elecciones individuales y no pocas veces colectivas que no podemos predecir, como tampoco el estallido de nuevos conflictos que fuercen a poblaciones a huir. Por este motivo, a parte de por la ilegalidad e inhumanidad, criticamos que el cierre de fronteras o el endurecimiento de la entrada sean útiles, dado que se convierten en parte del problema, siendo siempre decisiones a corto plazo ante dinámicas que deberían ser miradas a más largo plazo. La protección internacional que no es ni mucho menos una idea nueva del siglo pasado, se inventó para eso y perdura.

Si en el 2010, 2011, inmersos en nuestras preocupaciones por salir adelante, hubiéramos sabido que, en el 2017, el número de solicitudes de asilo triplicarían la cifra más alta de todos los años anteriores, quizás y sólo quizás, hubiéramos tenido otro tipo de conversaciones que no fueran cerrar servicios para solicitantes. Tal vez algunos y algunas hubieran incluso sido más contundentes con el cierre de fronteras, quién sabe. Las mentes más perversas que son contrarias a la recepción de personas que solicitan protección en base al Derecho Internacional, puede que incluso se hubieran abstenido de mezclar Venezuela con la política interna si creyeran entonces que esto acabaría teniendo repercusiones en el número de solicitudes. Una vez más, en parte ello se explica porque los movimientos humanos no son predecibles, se adaptan a las condiciones, reaccionan.

La cosa no acaba aquí, 2015 es el año en el que se empieza a hablar con total nitidez de crisis de refugiados en Europa, de la que España forma parte. Los conflictos que provocan la huida no siempre tienen conexión entre sí, a varios niveles pueden ser independientes unos de otros. Pero desde la perspectiva de los países receptores sí podemos ver las conexiones con más claridad. Los países europeos pueden recibir flujos procedentes de muchos conflictos independientes a la vez, pero como tales países, no son independientes, hay conexión entre los mismos, hay influencias; para empezar cierta legislación aunque se salte no pocas veces a la torera. En definitiva, lo que hace uno afecta al resto.

Además y por otro lado, es complicado determinar cuándo un fenómeno alcanza el nivel de crisis, si antes del millón de personas menos una llegando a las costas, por ejemplo o sólo después del millón de personas más una. No es que la situación no fuera desesperada para muchos seres humanos como nosotros, pero nacidos en otro país, los meses antes de que se usara el término, lo era, del mismo modo que las naciones, personas y formaciones políticas anti inmigración crecían desde años antes.

Entonces, resulta arriesgado hacer afirmaciones del tipo: lo peor de la crisis migratoria ya ha pasado. A toda persona con una mínima sensibilidad le gustaría que así fuera, pero no es el enfoque adecuado. Es muy triste pensarlo, los conflictos que generan la migración son diversos, seguirán existido y no podemos saber hacia dónde se dirigirán las personas afectadas. Y el rédito político de ser duro con la inmigración es posible que todavía no esté en su umbral máximo. De esta forma, es fácil que se produzcan nuevas crisis o que la actual se perpetúe y ya no seamos capaces de verlo de otra forma. Cabe recordar cuanto tiempo se quedaron entre nosotros expresiones como avalancha, problema de la inmigración, incluso crisis sólo referida a la llegada de personas a España. Mirado desde el día de hoy, poca justificación tenía tal uso.

Aunque parezca en contra de toda lógica, la mejor manera que tenemos de prevenir crisis futuras es tener un mejor sistema de acogida, una forma de canalizar los flujos migratorios que incluya, por supuesto, a Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia. Estos países son los que hoy con más claridad se oponen, pero no son los únicos, otros no lo dicen y han actuado igual.

Hay dos ideas más que son contraintuitivas. La primera es que el número de personas extranjeras acogidas tiene una relación directa con los movimientos de oposición a la inmigración. Esta relación no es tal, pues coincide que muchos países que se oponen son los que menores porcentajes de extranjeros tienen con respecto a su población total. Ocurre que asentar una idea entre la ciudadanía e ir convenciendo no es tampoco algo que se consigue de la noche a la mañana. Estaba presente, determinados partidos políticos se habían ido encargando de alimentarla y cuando se declara la crisis de la inmigración en el 2015, como profecía autocumplida, se sientan a recoger todavía más votos. El ascenso en Europa de la ultra derecha e incluso el Brexit son claras muestras.

La otra idea es que tener buenas condiciones de acogida hace de efecto llamada. El caso de España, por ejemplo, muestra lo contrario. Las concertinas, las noticias constantes de muertes en el mar, el alto porcentaje de rechazos de asilo, la retirada de la asistencia sanitaria universal, no han conseguido que hoy no soliciten asilo más personas que nunca antes, cosa que pasa desapercibida para los medios de comunicación.

Y en todo caso, siempre habría que definir qué se considera buenas condiciones de acogida. Desde luego no suelen serlo, en ningún país, no las aceptaríamos para nosotros mismos y nos quejaríamos, pero siempre alguien, presto, pensará que cualquier cosa es mejor que lo que se deja atrás, para zanjar la conversación.

Analizar las cosas con una perspectiva más amplia, creo que ayudaría, y desde luego hacer mejores y más profundos análisis que este, claro. No estaría mal -propongo- dejar de usar la lógica simple de la oferta y la demanda, esa especie de idea platónica por la que el mundo tiende al equilibrio y lo único que debemos hacer es darle pequeños empujones cuando éste se desorienta. Heráclito, ya antes que el ateniense, veía que el mundo era un proceso, un fluir constante que gira realizando combinaciones sin fin. Pensar que ayer fuimos refugiados y que mañana podemos serlo de nuevo, amplía las opciones de actuación, incluso nos acerca a soluciones. Sería curioso, por ejemplo, preguntar a Puigdemont qué piensa sobre esto.

Construyendo relatos

La primera vez que presté atención a la idea de construir un relato, fue cuando se la escuché al presidente de un trabajo que tuve. Venía a significar -él- que había que inventarse una historia para contar verdades a medias que la gente nos comprara. Una historia bien contada, engranada, es más asumible y se retiene mejor, convenciendo al final. Lo cierto es que a este señor le había perdido el respeto intelectual hacía mucho tiempo, sus muchos libros y publicaciones me parecían palabras puestas unas detrás de otras porque en realidad pensaba de otra manera, solo asumía un rol al escribir. La gente tenemos que ganarnos la vida, tampoco voy a culparle del todo.

En estos días, el tema de la construcción de un relato se escucha por todos lados. Como metodología es muy antigua, claro, pero no dejo de acordarme de aquel viejo socialista arrepentido y su petición para que construyéramos mentiras, incluso en nombre de la ciencia. Cada bando de nuestro conflicto político hace eso, construir su relato y lo escuchas repetido 100 veces y cada una suena mejor que la anterior. Para ser preciso, tomando café, a un señor en un bar es a quien mejor he escuchado relatar lo que defendía, más convincente que a cualquier político que se lo inventó.

Lo cierto es que sabemos que nuestras mentes funcionan de una forma muy selectiva con la información, es más que posible obtener muchas versiones diferentes partiendo de los mismos datos, cosa que vimos recientemente cuando se proclamó o no la independencia. Nos gusta y necesitamos, explicar cualquier fenómeno a la luz de la nueva información disponible, buscando siempre causalidades que no tienen por qué ser reales y nos valemos de los relatos.

Este defecto en nuestra percepción que es posible parta de una configuración biológica determinada, no puede, a estas alturas, seguir llevándonos al enfrentamiento. Tenemos herramientas para evitarlo, pero pasan todas por teorizar, por utilizar nuestro recurso humano menos inmediato.

Lo primero que vemos es que los independentistas no han dejado de comportarse como tales, pero han aparecido nacionalistas españoles por todos lados y los herederos del pensamiento franquista se han quitado la careta. Esto es bueno, han dejado a los radicales de izquierda en un punto medio de sensatez que antes no tenían otorgado. Y además han confirmado su hipótesis de que existen muchos radicales en la derecha, teoría que estaba bien pero nadie terminaba de creerse.

Nos han insistido mucho en que la mayoría no son todos, en que todos debe ser los españoles en su conjunto y en que no se puede violar la ley. El juego de los conjuntos es complicado, se pueden crear a medida que se acerca o aleja el foco de atención hasta llegar a la humanidad toda o al individuo y su ADN único. Y luego nos encontraremos con los que hacen la media o cuentan manifestantes. Esto no aporta información útil, ya deberíamos saberlo. Podríamos, por ejemplo, preguntar a todos los españoles si creen que los españoles deben tener la capacidad de decidir sobre su propio futuro y es complicado imaginar que la respuesta fuera no. Si los andaluces son españoles no deberíamos privarles de esa capacidad de decisión o pasar a considerarlos no españoles, dejando de tener tal pregunta sentido. También podemos imaginarnos preguntar a los catalanes si creen que los andaluces deberían tener capacidad para decidir sobre su propio futuro. Lo normal sería encontrarnos que dijeran que no que son los catalanes los que tienen que poder opinar sobre el futuro de los andaluces, al menos unos cuantos catalanes. Es un callejón sin salida, por eso no queda más remedio que recurrir a la ley que en realidad nadie sabe lo que dice, cada cual puede, atendiendo a su percepción, leer una cosa, como en todas las leyes y el 155 es el mejor ejemplo. Incluso es posible recurrir a leyes y tratados superiores, otro juego de conjuntos, y encontrar argumentos.

Total, las narrativas dónde nos llevan ¿a la violencia? Algunos tarados lo están deseando, pero creemos que no es la mayoría de la población española. También sabemos o especulamos con que ello no resolverá el problema, lo pospondrá unos años y creará un montón de nueva narrativa que no hace sino permitir que determinados partidos vivan del conflicto en cuanto a número de votos. Mientras siga siendo así, no podemos esperar otra cosa que escaladas de tensión cada cierto tiempo, y todas las miradas puestas en la reacciones de los votantes de cada cual. Y en el fondo que nadie quiere un referendum de verdad, uno para el conjunto de los españoles que responda a la pregunta de si tenemos derecho a decidir sobre el modelo por el que nos autogobernamos o no. Desde luego que sólo imaginarlo es quitarle una buena parte del poder al actual sistema de partidos, constructores de relatos, pero quizás sea eso lo que debemos hacer visto que el periodo de inestabilidad que llevamos viviendo estos años nos lleva una y otra vez a esa cuestión; el exceso de protagonismo de los partidos frente al escaso del ciudadano.

Desde luego cabe especular con que este proceso reciente, llevado por las consecuencias de la decisión final a la responsabilidad de cada persona, es decir, si al final no se trata de creer una cosa u otra, sino de decidir y asumir las consecuencias, el mismo hubiera ido por otro lado. Siempre es más sencillo oponerse a un poder cuando ya sabes la respuesta, que tenerlo tú y tomar las decisiones, entonces más te vale asegurarte que cuestionas todas las narrativas escudriñando lo que es razonable en cada una. Sería bueno dejar que los ciudadanos pasáramos de la preadolescencia a la edad adulta y el sistema no es recomendable que siga tratándonos como a niños en política. Las consecuencias serían menos dramáticas. De verdad que esperar día tras día a la comparecencia de unos u otros, mes tras mes, año tras año, y la interpretación posterior de sus palabras construidas con toda intencionalidad para ello, roza el ridículo.

Caixabank y el Real Decreto-ley 15/2017

Resulta que una sociedad tiene en sus estatutos -normas de funcionamiento que todos aceptan y bajo las que se rigen- que tengo que aprobar por votación una cosa como el cambio de domicilio fiscal. Pues bien, el Gobierno de España puede, por medio de un Real Decreto a la carrera, cambiar eso y quitarme esa postestad. Es, obviamente, el caso de Caixabank y el Real Decreto-ley 15/2017, de 6 de octubre, de medidas urgentes en materia de movilidad de operadores económicos dentro del territorio nacional.

Esto es lamentable. Si no fuera porque lo que es democrático ya ha perdido todo significado y sólo sirve de acusación de unos a otros, diría que este Real Decreto es profundamente antidemocrático. Tampoco es que ingenuamente crea que una organización como Caixabank, por tener que votar ciertas cosas, sea democrática en su funcionamiento interno, pero por lo menos algo de disimulo se mantenía en el esfuerzo de convocar juntas y demás mecanismos.

La redacción del Decreto con las justificaciones que usa es más lamentable si cabe que el fondo. Evidentemente no menciona el propósito del mismo y cuenta milongas sobre otras áreas del derecho y otras épocas por las cuales es posible hacer eso. Y lo justifica, para bochorno de quien se lo lea, por la movilidad de las empresas que es necesario preservar pues así lo dice la Constitución; siempre la misma. Resulta que en el tercer tremiste del año se producen muchos movimientos de empresas que -resulta también- es por motivos estratégicos (y así nos va, la estrategia de las empresas es trimestral por lo que se insinúa). No tiene desperdicio por lo que se copia a continuación un párrafo.

La extraordinaria y urgente necesidad de la medida viene justificada por la exigencia de garantizar la plena vigencia del principio de libertad de empresa consagrado en el artículo 38 de la Constitución, así como de respetar la prohibición de adoptar medidas que obstaculicen la libertad de establecimiento de los operadores económicos prevista en el artículo 139 de la Constitución. Por consiguiente, se debe evitar que las divergencias interpretativas y controversias societarias demoren la eficacia del traslado del domicilio dentro del territorio español en aras de consolidar la unidad del mercado. Esta necesidad es especialmente acuciante atendiendo al incremento de movimientos societarios que se produce en el último trimestre de cada año, al adoptar nuestras empresas decisiones de planificación estratégica cuya implantación requiere en muchas ocasiones el traslado del domicilio social y que, en el contexto actual, pueden venir motivadas por las especiales circunstancias que caracterizan el momento en que esta norma va a entrar en vigor.

Por supuesto no se puede quitar la libertad a los miembros de una sociedad para que pongan en sus estatuos que una decisión como la de cambiar de sede fiscal se deba debatir y votar. Pero para eso, nos dice el Decreto, se puede, si eso, incluir en los estatutos (convocando una Junta) después de la entrada en vigor del mismo Real Decreto que lo anula. Es de cachondeo.

A continuación seguro que alguien argumenta de nuevo la necesidad de respetar la Ley, claro, la misma que se puede cambiar sin más, de tapadillo, a medida de, en este caso, una concreta entidad bancaria, y contraria a derechos de personas que habían aceptado una normas de juego estatutarias y que, en el fondo, son los dueños de la misma. Pierden toda fuerza los mismos que argumentan que si se quiere cambiar una ley existen mecanismos para ello, lo cual, sabiendo como funciona el poder, todos sabemos que es falso.

Habrá mucha gente feliz viendo como las empresas “se van de Catalunya”. Evidentemente es un error conceder esa importancia y poder a las empresas frente a la política, es el error que venimos cometiendo desde que nos colaron la doctrina neoliberal. El dinero es cobarde y si alguien piensa que luego no se cobrará el favor que le está haciendo al Gobierno lo tiene claro y en el fondo lo pagaremos todos y todas, como siempre, si es que, con todo lo ocurrido en la banca, no está pagado con creces.

No conviene tampoco olvidar que otra vez y de nuevo, hay políticos que ya empiezan a decir que han fallado a los ciudadanos. Joder, ¡otra vez! Hace tres días decían lo mismo con la gran crisis y hace dos con las varias elecciones e imposibilidad de acuerdos. Podemos seguir así hasta el infinito, cada vez y con cada problema, pero que siempre fallan es el punto al que se llega. Se deberían volver en bloque a sus ocupaciones anteriores dado que su incapacidad ya es manifiesta y reconocida siendo, como son, los mismos personajes.

Resulta muy cansado salir a la calle, cada vez, votar, cada vez, para llegar al mismo punto también cada vez. Los ciudadanos estamos haciendo todo lo que se nos deja para mostrar nuestro compromiso con un sistema de toma de decisiones colectivo, que nos importan las cosas, acusación que tantas veces se ha vertido sobre la pasividad y anomia sociales. Pero el poder no se da por aludido y sigue haciendo todo lo que está a su alcance para demostrarnos que, en realidad esto no es una democracia, es un sistema como otro cualquiera, con el que nos fue bien un tiempo, a algunos y no a todos, pero ya ni eso.

Tienen lo que siempre han clamado, con la boca pequeña y cínicamente, que es una sociedad movilizada, ciudadanos debatiendo, implicados y resulta que sólo saben utilizarlo para enfrentarnos. Ya está bien de sostener esta gran mentira.