Todas las entradas de: Carlos Lopez

Sexo, drogas y una epidemia sin control

El día 10/11/2015 El Mundo publicó el artículo que copio. En los telediarios el tema de las drogas y el VIH reaparecieron con fuerza si bien, en buena medida, vinculados a las bacanales y los hombres que tiene sexo con hombres. Entiendo que son las estrategias vinculadas al Día Mundial del SIDA pero estoy, sin embargo, casi seguro que son un error en buena parte.

El artículo está cargado, para mi gusto, de una moral concreta sobre la sexualidad, la elección de las palabras, en especial del primer párrafo, creo que así lo demuestra. Pero acaba de forma muy sorprendente cuando el protagonista dice que no se siente orgulloso de haber tenido relaciones con muchas personas, cree más bien que es una falta de autoestima. Las ideas de autoestima y estigma creo que se usan mal en el lenguaje más cotidiano.

No deja de ser sorprendente que Ferran Pujol, codirector de BCN Checkpoint y según el artículo, diga “no se puede prevenir el VIH usando el condón.” No lo quiero sacar de contexto, el uso de los datos es más o menos correcto en el artículo, la interpretación de los mismos es lo que creo que falla un poco. Es verdad que podríamos enseñar una sexualidad distinta de la dominante, con alternativas para disfrutar de la sexualidad y que cada cual escoja y ello implicaría poder ir más allá del latex como única forma de protección. Lo cual no significa que ese escenario esté muy lejano en el mundo en el que vivimos y que no se pueda negar que el preservativo es la mejor herramienta que tenemos.

Con respecto a la presunta relación entre el uso de drogas y el sexo sin protección creo que habría que matizar e ir con cuidado. La relación no puede ser tan simple como uso drogas y no me protejo como el que pasaba por allí, eso sería trasladar a las drogas un poder que no tienen por encima del individuo. Que si alguien disfruta el sexo con drogas porque “duras más”, se te dilata el ano o la vagina, el sexo se vuelve más violento y eso le gusta, pues perfecto, pero sigue sin haber una relación directa entre la sustancia y el sexo, median tus preferencias es ideas, luego cabe pensar que es posible tomar medidas de protección en casi todos los casos porque, en principio, no deberías necesitar excusas para disfrutar de la sexualidad ¿o sí? ¿ y si lo que te va es el riesgo a secas? esto habría que estudiarlo, afirmar que lo que te va de una relación sexual es el riesgo de contraer VIH es mucho afirmar ¿no? en fin que son muchos lugares comunes por discutir todavía.

Please like & share:

Selfies

Tal vez le pase a otras personas que, como es mi caso, llevamos muchos años trabajando sobre el tema de la inmigración; siento el fracaso de todo ese esfuerzo.

Hubo un momento en el que se pudo pensar que España había estado casi a la altura de lo que un anhelado mundo civilizado – que a la postre no lo es tanto- requería. Habíamos incorporado a unos 5 millones de personas en nuestra vida en muy pocos años y sin excesivos problemas. En ese momento mirabas atrás y pese a haber visto pobreza, marginación, explotación y racismo, el balance podías llegar a inclinarlo hacia el lado positivo, era posible decir con cierto orgullo que España lo había hecho bien.

Pero fue una ilusión. En cuanto apareció la crisis todas esas personas oscuras que mantenían latente su racismo y egoísmo mientras nos llenábamos las manos con el trabajo de los inmigrantes, reaparecieron con fuerza para convencer a la mayoría de que teníamos que retroceder muchos años en nuestros logros como sociedad. La retirada de la sanidad para las personas en situación irregular y sobre todo la escasa repulsa que tal medida tuvo, fue el punto más claro del fracaso. Estábamos exhaustos, asustados por la crisis, preocupados por la supervivencia cotidiana, mirábamos a ambos lados con desconfianza y nos dejamos llevar, arrastrando con esa inercia muchos de los logros anteriores.

La situación en nuestras fronteras con disparos al agua, vallas, concertinas, ahogados, refugiados sirios… se seguía produciendo, pero parece que habíamos perdido la fuerza para hacer sonrojar a nuestros representantes o los mismos sentían una legitimidad casi incuestionable. Hoy ya no tenemos casi energía para poner sobre la mesa el ridículo tan espantoso que estamos haciendo como parte de la UE con este tema, en el que, además, España no tiene apenas voz política ahora que ya no se trata sólo de pedir más medios sino de arrimar el hombro. Ridículo muy doloroso si contamos los muertos mientras hablamos de cuotas o dinero para luchar contra las mafias.

Los nuevos partidos tampoco prestaron mucha atención al tema, PODEMOS insistiendo sobre todo en los desmanes de la corrupción del sistema y CIUDADANOS incluso todavía hoy respaldando que las personas en situación irregular no tengan acceso a la sanidad. No es que se les pueda culpar del todo, la preocupación por la inmigración había desaparecido de la sociedad, llevábamos, por ejemplo, ya años sin usar la palabra integración que en un momento hasta fue objeto de debate y programas específicos. Éramos y me tienen que perdonar, nuevos ricos que no han meditado todavía sobre su responsabilidad y fuente de riqueza, a fin de cuentas sobre lo que tiene valor y lo que no.

Las próximas elecciones tampoco parece que vayan a ser aquellas en las que se plantee la importancia más allá del dinero de cómo vemos al otro como reflejo de lo que somos nosotros. Menos en este nuestro país en el que las elecciones más cercanas, las catalanas, algunos quieren todavía basarlas en los otros de allí malos y yo de aquí bueno, lo que a mi entender es seguir retrocediendo en la creación de un ser humano mejor. Y me podrán decir que el tema del nacionalismo independentista o españolista no tiene nada que ver con la inmigración, pero yo, como desde hace años, sigo creyendo que sí y mucho. Podría, desde luego, estar equivocado, pero pensemos que cada vez que estrechamos nuestra visión, pensamos que el dinero es un medio y no un fin, necesitamos desmerecer al otro, denigrarle en su condición humana… acabamos pensando en cómo limitar el acceso a algo o alguien, en poner una frontera o una valla. Si proliferan los selfies del ombligo de cada cual es porque no queremos vernos en el espejo del otro, creemos que somos tan autosuficientes como malo devolviendo imágenes al que encima deberíamos pedir ayuda para que nos haga la foto.

Please like & share: