La derecha sembró sospechas de manipulación electoral por medio de la última regularización. Pronto se tuvo que poner a estudiar pues alguien les dijo que el permiso de residencia no era la nacionalidad española y, por tanto, estas personas no llegaban a votar en las próximas elecciones generales. Los más afortunados y de países afines -les dijeron- tenían mínimo que esperar dos años para solicitar la nacionalidad, el resto mínimo 10. Sus dudas continúan con el procedimiento del voto por correo de residentes ausentes, el CERA, la denominada Ley de nietos, paralizada cautelarmente la inclusión en el censo electoral de
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