A tenor del debate por el anuncio de prohibir redes sociales a menores de 16, alguien opinaba que era buenista mostrarse en contra o tener dudas. La cuestión no deja de ser curiosa pues, de repente, la derecha ha salido a defender la libertad de expresión contra los métodos censores que propone la izquierda. Eso que llaman las “redes sociales” -sabemos- son empresas privadas en manos de personajes que no son precisamente democráticos, no por ser inmensamente ricos sino porque así lo atestiguan sus declaraciones y gestos públicos. Todo indica que sus “redes sociales” potencian sus propios sesgos político-económicos y
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