El mismo alcalde de Badalona que en estos bonitos días cristianos ha puesto en la calle a tantas personas, ya se presentó a unas elecciones con el lema de limpiar Badalona o similar, y allí sigue. Nadie hizo nada entonces por su racismo institucional y los ciudadanos y ciudadanas lo han votado, no nos podemos extrañar. El derecho internacional de los derechos humanos considera que desalojar a alguien sin alternativas es degradante, cruel y, por lo que sea, está estrictamente prohibido. La sentencia de lo Contencioso-Administrativo de Barcelona no, al parecer no con la suficiente fuerza, y concede al ayuntamiento
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