¿Nos preguntarán?

El escenario de una posible guerra de la Europa política con Rusia nos obliga a cuestionarnos muchas cosas, el sistema democrático mismo para empezar. Hay muchas formas de entender un sistema democrático, por una de ellas quizás sería necesario que nos preguntaran si queremos esa guerra.

Lo que está ocurriendo es que, en paralelo, se empezaron a tomar decisiones que a ella nos abocaban mientras nos trataban de convencer de que es la única alternativa. Prueba de esto último es el editorial dominical de El País donde se reconoce la necesidad de hacer pedagogía para la guerra. Parece evidente que el volumen de contenidos bélicos lleva un tiempo aumentando y, políticos y políticas de la UE ya empiezan a mencionar abiertamente la necesidad de que nos preparemos.

No se trata de un detalle menor que se tomen decisiones e intente convencer de que son las únicas posibles y necesarias. Los sistemas democráticos que tenemos no dejan de ser muy jerárquicos. Al margen de cómo se llegue al poder, en la parte alta de la pirámide se tienen determinadas decisiones delegadas, esas son la reglas. Cuando Rusia invadió Ucrania pudieron tomar la decisión de comenzar con las sanciones, luego la de enviar dinero, luego armas. Pese a las implicaciones en cada caso, no se plateó preguntar a la masa. A cada paso de la escalda se hace, por un lado, más difícil parar y pensar, y, por otro, más necesario poner en funcionamiento todos los mecanismos al alcance de ese poder delegado para dejar claro que, donde las primeras decisiones fueron necesarias y la únicas posibles, las siguientes no lo son menos. Es una escalada bélica en toda regla, en la historia hemos visto muchas porque ninguna guerra empieza con el mal despertar de un loco. La invasión de Ucrania tampoco, aunque a veces así se quiera argumentar. Incluso si omitimos los motivos previos que esgrime Putin, y su parte de razón puede llevar, con semanas de anterioridad ya teníamos constancia de la acumulación de tropas, y seguro que aunque no se pusiera en conocimiento de la masa, había información previa de meses.

Llegados a este punto pudiera parecer que ya solo queda que la masa se siga posicionando entre guerra sí o guerra no. Unos pensarán que no se pude permitir que el matón de patio de colegio se salga con la suya, refiriéndose a Putin no a EEUU, claro. Siendo progre es muy legítimo argumentar que te hubiera gustado que algunos países europeos no nos dejaran solos frente a los ejércitos golpistas y que por lo mismo ahora no debemos dejar sola a Ucrania. Otros, los naíf, dirán que la guerra es siempre y en todo momento una demostración de que no merecemos existir como especie racional que -supuestamente- somos. Luego, la masa se preguntará si llegado el caso estaría cada uno dispuesto a sacrificar a sus hijos e hijas, más los de los pobres, eso siempre. Y aquí también habrá una variedad de opiniones pero que finalmente tendrán que converger en el blanco o negro. Se hacen y harán cálculos, en base a la casi nula información de que disponemos, sobre las posibilidades de ganar esa guerra (se puede intuir que no muchas dado que la UE quiere más dinero para armas), y esto suma o resta a las posiciones de cada cual. No es lo mismo enviar unos cacharros muy caros a una zona lejana y perder vidas de algunos señores que decidieron ser voluntariamente soldados que entrar en una depresión económica bestial y ver que donde tu ocupación diaria eran las tontadas de una oficina, pasarán a ser obtener algo de comida. Estar pendientes del parte de guerra e intuir si tu hijo o hija seguirán vivos que continuar con tu vida y llegar al final del día para ver si la batalla de turno ha quedado en empate o has perdido, como si del futbol se tratara. Los agoreros aquí te dicen que si la superioridad militar europea es mucha, el zumbao de Putin no dudará en exportar unos pepinos nucleares.

Bueno, pues dentro de la falta de información a la masa que estos escenarios siempre suponen y los agujeros informativos que ya de por si también tienen las democracias, yo hago una especulación. ¿Cabe la posibilidad de que la UE desapareciera como sistema si se da un paso más hacia la guerra? Un sistema pensado para la paz y el comercio, puede que no sobreviviera a su intento de reconversión a uno para la guerra.

A EEUU no le pasa esto. Si bien es lo que consideramos una democracia, la guerra es parte de su sistema democrático. A Putin tampoco, él convoca elecciones que siempre gana, cosa que desde Europa no pensamos sea un sistema homologable, pero la guerra, salvo que la perdiera estrepitosamente, tampoco afecta mucho. Una de las posibles explicaciones es el nacionalismo que estos dos sistemas pueden manipular a su gusto, pero nacionalismo europeo no existe, de momento. Ese pegamento entre la masa y sus élites que, una vez definido con claridad el enemigo externo se puede moldear, no es parte de una idea creada para que los europeos no entráramos en guerra entre nosotros y para ello tuviéramos unas relaciones de dependencia comercial que se dirimieran, si hubiera conflicto, por medios políticos no bélicos. El nacionalismo es cada cada vez más local, al interior de cada país miembro. El discurso de “lo de los europeos para los europeos”, si bien se ha intentado ir construyendo, la realidad es que solo se podría formular en lo de los españoles o alemanes para los mismos.

La amenaza exterior a la Europa política tendría que ser tan grande como la que se está intentando sea la de Rusia para que se forjara algo parecido a un nacionalismo europeo. Si se entrara en guerra abierta y declarada con Rusia, aunque inicialmente fuera solo en territorio ucraniano, las posibilidades de que el sistema Europa se desmoronara existen. Puede que no fuera por un movimiento ciudadano contundente que parara la producción el tiempo necesario hasta que dimitieran todos y todas las élites, eso está casi descartado visto todo el tiempo que están teniendo para mostrar que no existen opciones. Pero incluso con una masa no muy combativa, las élites de los países miembro cabe pesar que no cederían su espacio de poder a un gobierno europeo que necesitaría poderes extraordinarios para gestionar el escenario bélico. Todo es posible, hoy inimaginable.

Entonces resulta que tenemos elecciones europeas dentro de unos meses. Aunque dé risa pensarlo, en vez de declaraciones belicistas de los dirigentes de la UE, tal vez sería un buen momento para preguntárselo a la masa. Oye -nos podrían decir- Europa tiene que hacer algunas transformaciones muy severas porque tenemos que entrar en guerra abierta con Rusia. Si me votas que sepas, por ejemplo, que los próximos fondos serán para desarrollar nuestros ejércitos. Vamos a promover determinados cambios políticos que nos confieran más poder sobre los estados miembro aunque algunas decisiones como la de volver al reclutamiento forzado seguirán siendo suyas. Pero entenderás que esto de hablar de cuotas y sanciones no resulta muy práctico y algún mecanismo más contundente necesitaremos para que todos los países participen de la guerra y ninguno se escaqueé. No te extrañe que se apruebe la posibilidad de un toque de queda europeo. No sé, cosas así de tontas, pero ya que se abren escenarios absurdos o no tanto en sus declaraciones, sería lo suyo hacerlo con todas las consecuencias y que ciudadanín se pudiera pronunciar por una vez, caso que finalmente sea imprescindible y no exista otra opción que de nuevo una guerra europea. Otra posibilidad sería que se presentaran con sus planteamientos para no llegar a la guerra y solucionar el conflicto. De otra forma parece muy cómodo hablar de que nos preparemos, desde sus atalayas, y luego presentarse a unas elecciones para puestos en los que se puede tomar e influir en ese tipo de decisiones, pero obviando su responsabilidad. Seguramente me equivoque.