Suerte

El gobierno no quiere, como se hizo en la crisis energética anterior, descontar céntimos por litro de gasolina en la gasolinera. Uno de los mayores argumentos que se escuchan para ello es que beneficia más a los ricos que a los pobres, es decir, a quienes tienen coches de mayor consumo que además tienen más dinero. Como no es una medida que discrimine por nivel de renta que se jodan los pobres.

Si hubiera alguna otra propuesta sobre la mesa, cabría quizás dejarse engañar por tal argumento. Pero no existe, salvo algo sobre medidas quirúrgicas que apoyen al campo y al sector del transporte. No se puede estar en contra, a fin de cuentas ambos son actores principales en la cadena de casi cualquier precio y son pobres como todos los que no son ricos.

El odio a los ricos y esta imagen de marcas de lujo en la puerta de restaurantes caros mientras el resto coge el transporte público para ir a trabajar, dado que es lo único que puede hacer porque no le llega para el ocio, está muy bien, pero es tramposa. Indica solo que el gobierno tiene pensado que la crisis se la coman los de siempre, como no puede ser de otra manera. En la lógica del mercado que tenemos inscrita en nuestro cerebro, si un bien es escaso es normal que suba de precio y que lo pague el que tenga, si quiere. El único inconveniente es que el energético no es cualquier sector, no es como comprar jamón del caro. Lo saben mejor que yo. Se espera que la inflación suba, con todas sus consecuencias, una de las cuales puede ser el amotinamiento social o la pérdida definitiva de votos. Salvo que el gobierno actual dé por amortizado su tiempo en el poder, no hacer nada puede llegar a ser incomprensible. No lo haría un gobierno liberal, es el mercado amigo, pero éste ya usó los impuestos que sobre todo pagamos los pobres, antes, para aliviar la situación, y funcionó. No digo que fuera un buen precedente, ahora la gente tiene más claro que todo lo que se hace con su dinero es una decisión política, se puede pagar las armas para la guerra o no.

Otra alternativa con la gasolina sería la bajada de impuestos, pero esto es lo que dice el principal partido de la oposición, quizás su única propuesta para todo. Es por ello impensable, aunque en este caso sería rápido y limpio. Porque intervenir los precios topándolos que propone la izquierda, es un anatema que va en contra de todo lo que son los partidos liberales. Se tendrá que contentar entonces, el que quiera, pensando que para no favorecer a los ricos nos jodemos todos, de todas formas seguimos pagándoles la fiesta igual, pero bajo ningún concepto euros de descuento por litro.

Otro argumento interesante es que en la anterior bonificación al litro hubo quien aprovechó para llevársela cruda, subiendo el precio igual y quedándose con esos céntimos. Ya, en este país basta cualquier motivo para que aparezcan los listos, lo sabemos, pero coño, que no intenten convencernos que el estado no puede hacer nada, no puede vigilar el cumplimiento de sus propias medidas y sancionar o meter en la cárcel a los jetas. Pues parece que no, y entonces es mejor no hacer nada, no hay solución, que es el argumento definitivo en estos tiempos.

Se puede, y está haciendo en las tertulias, tirar de la descarbonización y dejar de depender de materias que no producimos ni controlamos. Perfecto, desde hace mucho que lo sabemos, pero los esfuerzos son tímidos y tienen a los liberales trumpistas españoles en contra, con lo que aunque se quisiera, habría resistencias. Será por algún motivo e interés contrario a la lógica y la razón, digo yo. Pero ahora no es un consuelo y no cambia el es lo que hay.

Cabe esperar a que acabe la guerra antes y todo vuelva a la normalidad (llevamos desde la pandemia espero eso, a lo mejor nos lo tenemos que hacer mirar) o que les de un pichirri a los dos genocidas que a su provecta edad solo han aprendido que lo mejor es guerrear. Pero no parece razonable confiar en la suerte.