Se viene produciendo un abuso del concepto de vulnerabilidad. Está, por ejemplo, pasando desapercibido, que para el proceso de regularización extraordinaria de personas extranjeras abierto en el 2026, si no has sido solicitante de protección internacional, debes presentar un certificado de vulnerabilidad firmado por servicios sociales o entidad inscrita a los mismos. ¿Por qué?
Esto viene a querer decir que una persona que habiendo estado en el territorio en situación administrativa irregular, que ha seguido con su vida como buenamente ha podido, pero sin recurrir a servicios sociales o entidades, no puede regularizarse ¿por qué? O en todo caso tiene que acercarse a algún sitio, contar su vida y esperar que una trabajadora social o un trabajador social firmen un documento de vulnerabilidad.
No es difícil entender que la simple condición de irregularidad es ya un factor de vulnerabilidad. Quedas expuesto a muchas circunstancias en todos los ámbitos -trabajo, vivienda, salud…- que te dificultan la vida exponiéndote a riesgos. Si ya lo sabemos y es una decisión que toma la administración, nuestras leyes -la de exponer a la vulnerabilidad a la persona en situación de irregularidad- qué sentido tiene pedir ahora que se certifique lo que se provoca. Y si no eres vulnerable ¿no tienes derecho a una situación de regularidad?
Debemos tener cuidado con el concpeto de vulnerabilidad. Tiene muchos sentidos y parte de diferentes lineas de investigación social. Pero en su uso cotidiano es de lo más sencillo, es vulnerable quien está, por sus circunstancias, expuesto a determinados riesgos. Por ejemplo, es vulnerable toda la población que vive en casas construídas en cauces de rio donde se pueden dar crecidas. En este caso, la definición es util si, en consecuencia, se toman medidas para prevenir los riesgos que puede provocar una innundación, los que sean. Es vulnerable una persona mayor, pero no todas, lo son aquellas que viven solas no queriendo, están enfermas o no tienen una pensión digna, entre otras posibilidades. Si usamos el concepto para identificar situaciones de riesgo y hacer algo al respecto, bien. Lo que -insisto- no tiene sentido, es exponer con tus leyes a personas a situaciones de vulnerabilidad y luego pedir que pidan que alguien les certifique que son vulnerables.Pero, además, que sea obligatorio, de tal forma que no son pocos los casos en los que para solicitar ese certificado han tenido que pasar tres o cuatro noches durmiendo en la puerta de algún lugar de los habilitados para expedirlo. Parece esto añadir vulnerabilidad a la vulnerabilidad ¿no? pues no se trata de unos groupies que quieren entradas para su cantante favorito. O todo el mundillo mafioso que se produce siempre alrededor de estos procesos, por el cual, el presunto vulnerable, se tiene que gastar un dinero para lograr que le certifiquen como tal y, ya sabemos, siempre más dinero cuanta más demanda.
Dos cuestiones más provocadas por el uso sin pensarlo de vulnerabilidad. La población mayoritaria tiende, al emplearlo también la administración y la política, a reforzar la asociación entre inmigrante y pobre. Sabemos que no pocos migrantes en un territorio como el nuestro no son pobres. Esos desaparecen del mapa mental; futbolistas, diplómaticos, trabajadores del mundo cualificados, representates de grandes empresas, inversores que se quedan… Sobre el resto, esa asociación tiene un lado razonable, muchos eran más pobres que tu cuando decidieron salir de su país y lo son en el que tu vives. Podría llevarnos a un sentimiento crítico y reflexión sobre cómo se mueve el mundo, preguntarnos el por qué de su pobreza y qué tenemos que ver con ella, pero no suele ser. Despierta la pobreza, a partes iguales, ese sentimiento de solidaridad no pocas veces mal entendida, y otro de poder, de poder forzar los límites; total, si ya es pobre se tendrá, por necesidad, que plegar a mis abusos que -encima y para clamar mi conciencia si la tengo- puedo pensar son un favor porque bastante tiene con mis migajas o mejor eso que nada. Así se van mezclando de forma cada vez más difícil de deshacer el nacionalismo, el racismo y la aporofobia, el miedo y rechazo al “diferente” y al pobre porque -si lo pensamos bien- ser pobre es negativo, no lo queremos para nosotros, y llegar a que el que lo es, es malo -de mala persona- o peligroso, no va mucha distancia (desde luego no parece difícil si vamos siguiendo la evolución de los datos de odio patrocinados por no pocos partidos políticos)
Pero cómo afecta esto al que ponen la etiqueta de vulnerable. Te pueden decir, oiga, mi situación es por decisiones que no tomo, las toman gobiernos y poderosos de todo el mundo, yo soy vulnerado en mis derechos, humanidad, dignidad… no vulnerable o, salvo ese detalle, no más que el resto de la población mayoritaria del mundo. Si estoy más expuesto a determinados riesgos es para que otros lo estén a menos, es un traspaso de vulnerabilidad, como cuando te gestionas toda una compra de lo que sea on-line y pagas por la gestión, te pasan el trabajo, se quedan con los beneficios del mismo. La historia misma de la humanidad.
En definitiva, si el uso de un concepto como vunerabilidad vale para esto, mejor no lo usamos tanto. Si es analítico y lo hace para descubrir factores de riesgo encadenados sobre los que cabría intervenir, bienvenido sea. Pero, entonces, habría que pedir a periodistas y polítcos que fueran mucho más rigurosos o dejaran de emplearlo como casi muletilla porque, como en este caso de la regularización, se puede estar creando vulnerabilidades añadidas y sin sentidos prácticos.
Regulariza a la peña ya y déjate de certificado de vulnerabilidad y chorradas. Es lo mejor para todos y todas.