Cagada o éxito

China está planteando una alternativa intelectual y ética al dominio internacional de occidente. Lo formaliza por medio del Libro Blanco sobre Seguridad Nacional 2025.

En el resto del mundo se acoge por barrios, desde aquellos países que ya llevan una trayectoria de relación con China de años, que incluso se ha convertido en dependencia, los que piensan que es retórica y no deja de responder a intereses económicos y de dominación, hasta quienes siguen queriendo poner un cordón sanitario al gigante porque es un peligro para el mundo.

Lo cierto es que plantea un modo de relación entre naciones más igualitario y no intervencionista en las cuestiones internas. Ya no se trataría, por tanto, de condicionar la colaboración en función de que los países tengan un sistema democrático o realicen reformas de libre mercado (más siempre lo segundo). China, obviamente, no podría exigir esto. Sí está diciendo que no hay solo un camino, que el desarrollo se puede conseguir siguiendo lógicas diversas y ellos son el ejemplo.

Predicar con el ejemplo, sabiendo lo volátiles y defectuosos que somos los humanos pues pude parecer retórica. No es menos cierto que somos una especie tendente a agarrarnos a un clavo ardiendo. El dominio de EEUU, sus prácticas abusivas, sus intervenciones asesinas para tantas personas por el mundo, la verdad, son insoportables. Teniendo esto en cuenta y lo del clavo, es normal que muchos millones de personas y sus países puedan ver algo de esperanza en China.

El modelo Occidental, el de EEUU pero el de Europa también, no da más de si, es una obviedad. La democracia sigue siendo una buena idea, la mejor para frenar los abusos de los poderosos, pero su combinación con las doctrinas económicas liberales no funciona y lamentablemente han ido de la mano. El mercado no funciona amigos y amigas. Todos entendemos que la democracia ocupa un segundo lugar frente a la pasta.

En los países democráticos se están colando los autoritarismos a marchas forzadas, no solo en EEUU que nunca ha sido el mejor ejemplo aunque tuviera la etiqueta de primera democracia y bla, bla. Sus poblaciones lo perciben y se ve reflejado en las encuestas por las que se manifiesta que aumenta la cantidad de gente que entiende que si pudiera vivir bien el nombre del sistema político les importaría poco, no votar también. Lo curioso y decisivo de todo esto, es que la gente no cuestiona el sistema de mercado actual, se da por inmutable, cuestionan la democracia. Y esta es la cagada o el éxito, según desde dónde lo quieras mirar.