El mercado no funciona amigos. La vivienda es el claro ejemplo.
Algunos tertulianos y tertulianas en medios auto considerados socialdemócratas, están preocupados porque la situación es insostenible, provoca desafección con la política dado que los ciudadanos ven que ésta no soluciona sus problemas y ello implica voto a la ultraderecha por rebeldía o hartazgo. Pero nunca hablan en primera persona, los que tienen dificultades con la vivienda son siempre otros, y algunos medios en los que intervienen intentan traer esas historias que, sí, en primera persona, narran cómo, por ejemplo, alguien ha tenido que alquilar una habitación de la casa que alquila porque de lo contrario no puede vivir, cobrando una pensión decente.
No creo que ningún político o política que no sea de ayuntamientos pequeños, tenga problemas con la vivienda, a la política no llega cualquiera. Al menos tendrán una casa en propiedad, los que están más de paso quizás todavía estén pagando hipoteca, pero lo de vivir en una habitación alquilada en una casa compartida parece menos representativo que poseer varias viviendas en nuestra clase política. Es una cuestión obvia, el tema de dónde vives depende de lo que ganas, de lo que está proyectado que ganes y, por supuesto, de la pasta en tus orígenes familiares, esto último influye siempre para casi todo. Esta realidad no implica que no sean capaces de imaginar por lo que una buena parte de la ciudadanía pasa, el cerebro humano tiene esa facultad, pero no es lo mismo imaginar que vivir. Vivir determinadas situaciones deja huella en tu vida y en tu cerebro, directamente en tu salud, imaginarlas es una actividad intelectual que previene el deterioro cognitivo. Lo mismo aplica para tertulianos y tertulianas, el día que uno de ellos o ellas sea, por poner otro ejemplo, una persona sin hogar, opinando de cualquier tema de actualidad, la cosa será chocante.
Preocuparse por la vivienda, es decir, por las condiciones lamentables de vida de muchos de tus conciudadanos y conciudadanas, porque sube la ultraderecha, es algo ruin y no tengo claro su rigor intelectual. Ya he vivido el tema de la desafección con la política, igual que la preocupación por el precio de la vivienda, antes. Tengo casa a terminar de pagar en el 2039 que me permitió el banco, 30 años. Recuerdo que tuve que pedir varios días libres en el trabajo para ir a negociar con el buen señor porque con lo que nos ofrecía no llegábamos. Al él le interesaba conceder la hipoteca por sus objetivos de sucursal, pero yo no tenía contrato fijo desde hacía suficiente y a riesgos le valía para presionar; como ocurre siempre, nos metieron de todo en las condiciones, en realidad tienes poco margen. El mercado entero ya había reventado, las crisis del 2008 estaba encima, los precios se habían desplomado, pero solo pudimos irnos a vivir a las afueras de una gran ciudad pagando todavía un dineral que la casa no vale, ni valía. El sofá del salón nos los tuvo que comprar mi abuela pasados unos meses y tras darle pena porque el dinero era cero; llegábamos a fin de mes a base de espaguetis porque lo prioritario eran las necesidades de nuestra bebé. Así fue todo el primer año, luego, lo que nos salvó los siguientes, que los tipos de interés cayeron hasta negativo. Ninguno de los dos, afortunadamente, perdió el trabajo en esos años, al contrario que los propietarios de la casa que compramos. Sí, fuimos afortunados por la desgracia de otro matrimonio con una hija adolescente y un hijo preadolescente, a los que la vida les cambió. Que somos títeres en manos del mercado, sus políticos y tertulianos, el estado y las empresas, es la desafección.
En esos años y en muy poco tiempo, se pasó del estás perdiendo dinero si alquilas (que fue lo que nuestros familiares y amigos nos repetían) al somos una sociedad obsesionada con la propiedad, la solución es alquilar más como hacen en otros lugares de Europa, y así -añadían- te puedes cambiar de casa si cambias de trabajo (comodón parecían decirnos, que quieres tener un trabajo cerca de chalet en propiedad, al lado de la casa de tus padres). Esa fue la brillante solución que nos propusieron, tantos estudios y brillantez juntos y no llegaron a nada más. Creo recordar que hubo hasta campañas estatales para promover el alquiler. Hoy se multiplican las empresas que gestionan tu alquiler para que duermas tranquilo y lo de alquilar una habitación no es característico solo de jóvenes estudiantes sino una forma de vida hasta para familias enteras con ingresos por su trabajo -¡una habitación!. Pero a los tertulianos les preocupa la desafección que canalice la ultraderecha. A la mierda, hombre.
Brevemente por recordar, en 2012 y para ayudar a la banca se creó la Sareb, el banco malo que lo llamaron. Uno de sus objetivos era, decían, reconvertir esos muchos miles de viviendas en… En 2025 el Gobierno ha comprado o traspasado o lo que sea los pisos a un nuevo chiringo. Perdonen el tono, pero pasan décadas, pasan crisis y ellos y ellas siguen pasando del tema de la vivienda, no deberían extrañarse de la desafección, lo raro es que no se quemen contenedores a diario porque nos sintamos tratados como imbéciles.
Caben reducidas conclusiones. Que políticos y políticas son incapaces, que están incapacitados por los intereses de la banca y el mercado, que realmente como no viven ni tienen pensado vivir problemas cotidianos derivados de la vivienda o que acaban en la vivienda, se la pela. Y, de repente, en el país en el que reina un tal Trump, sale elegido como alcalde para su ciudad más reconocida, un musulmán que se autodenomina socialdemócrata que dice que va a limitar el precio de la vivienda. Tampoco es que sea lo más revolucionario que hemos escuchado, sorprende en el mundo que vivimos. Nada de planes a 100 años, nada de marear la pava con 40 mil pisos buenos o tóxicos durante décadas, nada del derecho que es pero no es o de los más vulnerables (que no vulnerados como si crecieran solos) ni discursitos en esa linea. No sé.