Sorpresa

Todavía habrá gente que se sorprenda al escuchar a un directivo de un hospital de gestión privada diciendo que hay que hacer el modelo de negocio más rentable. Pues parece que sí, los medios han estado para arriba y para abajo insinuando que en ese modelo se lucran con la salud de los demás, como si se hubieran caído de un guindo. Necesitaban un audio para sospechar que así podía ser, no les valía la evidencia acumulada tantos años (salvo que no hayan necesitado de la sanidad), la cantidad de gente repitiéndolo a diario, las manifestaciones. Eso debía ser, no sé -pensarían-, parte del juego político, una exageración de rivales, pobres clase obrera con un micro quejándose para aprovechar sus 5 minutos de gloria; el mundo no puede ser tan tosco, el interés de unas empresas en la salud no puede ser el lucro. Claro que no, imposible.

Pero todavía habrá gente que siga votando a la derecha. Y todavía habrá gente que, pudiendo, compre un seguro de salud privado porque, oye, la sanidad pública está fatal. Y no verán conexión alguna tampoco. Me pregunto cuántos de esos escandalizados periodistas no tienen su propio seguro privado. A lo mejor, luego, entre dientes y pocas veces en público, se atreven a criticar a una compañera, con poder en los medios, que tiene intereses en el mercado inmobiliario y defiende con facilidad que el problema de la vivienda son los ocupas. Se podrían, en tal caso, ir un poco a la mierda.

De repente, la prensa también se escandaliza porque uno de los jueces del Supremo que juzgan al Fiscal General ha pronunciado unas palabras racistas, carentes de todo argumento y lógica, en un curso a unos abogados y abogadas. ¿Y qué se esperaban? Esa es la élite intelectual del derecho que permitimos.

Otro periodista, regocijándose en la noticia sobre la lista de los mil millonarios, recalca que existe relación entre estos y el poder conservador en cualquier sociedad. Toma ya descubrimiento -contaba como el que ha descubierto la penicilina- que lo habitual es hacerse mil millonario por herencia, no te jode. Solo espero que, dicho eso, cuando contraataquen, este mismo señor no repita como mono que subir los impuestos a los ricos hará que nos vaya mal a todos o que cuidado con regular las herencias porque afectará al pobre señor o señora que herede un piso de sus padres; que vienen los ocupas.

Puedo entender mi sesgo, pero me resulta incomprensible que ese señor o señora que solo tiene el piso de sus padres y el resto son dos generaciones de trabajo de sol a sol, pague un seguro privado de salud, se coma las mentiras de los ricos y vote a la derecha. Me cuesta más entender cómo no hemos salido a quemar contenedores hace mucho, quizás antes, pero ya hubo motivos en la crisis financiera que les pagamos o en la del COVID que también, cuando quedó claro cómo funciona el dinero y cómo lo hace la sanidad pública a la que llevan décadas robando, como siglos a todos y todas convenciendo con mentiras muy toscas que chocan con la realidad, pero cuelan. Hazte coach.

Pero claro, la actual Ministra de Sanidad, que en estos días se ha dado un baño de programas, y que parece que tenía tan claro el robo legal que nos hacen a la sanidad pública, no empezó por este tema, se dedicó a las mascarillas y al tabaco. Que bien está, da tiempo a todo, pero es como si desde la más izquierda también estuvieran esperando unos audios para confirmar lo que ya sabían y decían. Nos cuenta que está a punto de sacar una ley (ahora que no pueden aprobar ninguna porque tienen a los derechuzos independentistas cabreados) para precisamente abordar este tema, que bien está también, pero joder, que la derecha nos tome por imbéciles es porque se lo permitimos, pero que lo haga la izquierda… pues igual.