Venga, estoy obligado a opinar sobre la condena sin sentencia redactada (cuando escribo esto van 7 días) al Fiscal General del Estado. Te lo dije se queda corto. Los avisos sobre que las fuerzas no democráticas venían quitándose la careta eran demasiados como para que ahora sintamos lástima por el PSOE, antes impasible cuando afectaba a otros grupos políticos, raperos, ministras de igualdad o tantos ciudadanos anónimos. Lo siento. El retroceso democrático y lo que el mismo nos depare es culpa, fundamentalmente, suya.
Se puede pensar que en realidad lo es de las fuerzas conservadoras que desde la muerte del asesino tarado ocupan las mismas posiciones que antes, en el estado, el ejército, los medios o las empresas españolas. Sí, pero ¿quién ha pensado que a estas les interese la democracia o cualquier otra cosa que sus intereses, lo más mínimo? Luego lo único otro que ha tocado poder ha sido el PSOE, luego no haber cambiado nada es solo culpa suya. O, podemos entender que a este partido, mientras pille su parte, tampoco le importa mucho.
No nos pasemos -se puede pensar- si el poder de verdad saca sus garras contra el gobierno será porque se está defendiendo de algo, quizás se sienta atacado. Puede, pero por lo que sabemos el poder no necesita motivos, él mismo se basta, actúa porque puede. Y es evidente que la ola de fascismo que recorre el mundo ayuda, están por todos lados levantando la mano para hacerse notar, ya no tienen freno.
¿Por qué, entonces, ahora? En un mundo justo, pacífico y democrático, saben que no tendrían cabida. No podrían vivir de explotar a la mayoría. ¿Estábamos cerca de ese mundo? No claro, pero crece la conciencia de que el chiringo que tienen montado no va a ningún lado. Solo se están anticipando. Ese mundo nunca llegará hasta que la mayoría entienda que no necesita a esa gente y siga aceptando sus mentiras. Eso es lo quieren evitar.