Tarta

Llegas a casa tras hora y media de transporte público, con sus cotidianos retrasos, te sientas un momento para tomar aire antes de prepararte para empezar el siguiente día, y te han quitado el programa que habla de plantas en televisión. Han puesto un especial corrupción, con sus tertulianoanalistas y todo. Me parece innecesario, y una faena, como cuando lo sustituyen por el futbol.

A estas alturas ya deberíamos saber que la corrupción es algo inherente a nuestro sistema político. Si quisiéramos acabar con aquella tendríamos que hacerlo con éste.

Ahora vendrá lo de cada vez, el guion nos lo sabemos, incluso si derivara en unas elecciones que, por otro lado, tendría. Pero las consecuencias serán pequeñas, aunque hubiera prisión, porque cuando amaine la tempestad, ni los partidos, ni los medios, ni las grandes empresas dejan tirados a los suyos. Rara vez habremos escuchado que un corrupto, después de su caso, tuviera que levantarse a las 5:30 y pasarse hora y media en metro para llegar a su curro y seguir así adelante con su vida. Mal que bien siguen valiendo sus secretos, sus contactos, sus favores.

En el dilema del prisionero o mejor la teoría de juego, hay una idea sobre cómo repartir mejor un trozo de tarta entre dos personas. La primera corta los trozos y la segunda elije primero cual se queda. En nuestra democracia -ya se sabe- el que parte y reparte se queda la mejor parte. Ese es el juego. La toma de decisiones es muy vertical, el control centralizado, el ciudadano solo puede opinar en las urnas, y existen demasiados incentivos para que merezca la pena trincar. Por eso la competición por el poder es tan feroz y se usa en ella cualquier arma. ¿Por el bien de la gente? No precisamente.

No todos y todas son iguales… y demás intentos por no terminar de minar la moral del personal y cuando se pase el enfado inicial, también vendrán. Claro, es un bucle, nunca pasa dos veces por el mismo punto, pero tiene una tendencia, atractores creo que se llaman.

Cuando llegó la pandemia, se puede decir que momento excepcional y distinto a todo ¿cuántos dudamos de que no se aprovechara para chanchullos? Algún ingenuo o ingenua que aceptó lo del saldremos mejores, el resto sabíamos que solo quedaba esperar para ver, porque son parte del sistema. Depende de personas concretas, cierto, pero en un contexto y marco determinados. Democraticemos ese marco, lo contrario es simplemente esperar hasta la próxima vez que nos tengamos que sentir decepcionados, y me quiten el programa.