deba se así

Con el terrible accidente de dos trenes de alta velocidad, otra vez las programaciones de televisión se han alterado y llenado de especiales con sus mesas de análisis. Quizás deba ser así y ya no concibamos otro esquema como, por ejemplo, cortar la programación cada hora para informar sobre las novedades. Suena viejuno.

Lo curioso, o me lo parece, es que, desde el primer minuto, esas mesas se llenan de expertos y expertas en todo que deben decir algo, pero volver siempre a la idea de no lo sabemos, tenemos que esperar a la investigación. Lanzan sus hipótesis y recogen cable, lo que dicen es siempre presunto, no son responsables de ello. Más o menos el mismo esquema que algunos representantes políticos y periodistas, algo tienen que decir y después de las naturales condolencias y reconocimientos, cuelan su hipótesis. Quizás deba ser así.

Este esquema es una notable pérdida de tiempo. Para unos es una oportunidad de seguir desgastando políticamente a los otros, y viceversa. Quizás deba ser así, pero me temo que poco mueve de la opinión previa, normalmente ninguna discusión bajo los efectos de una conmoción social lo hace. El luto, los fuertes sentimientos, la empatía con las víctimas, el miedo porque esa línea se ha cogido muchas veces y se tiene que seguir haciendo, necesariamente pasan. La búsqueda de un culpable claro facilita gestionar toda esa incomprensión racional de lo ocurrido, si se localiza con claridad ayuda a canalizarla, pero –sabemos- no cambiará nada. Aunque fuera el caso y no suele serlo, que se ofreciera en bandeja la cabeza del político o la política de mayor rango, seguiría siendo así.

La gestión de crisis normalmente se lleva desde comunicación. Partidos, empresas, gobiernos tienen sus gabinetes o expertos porque saben que es cuestión de tiempo que aparezca una. Pero todo se basa precisamente en dejar pasar el tiempo, sacando mientras el mayor partido de la misma o minimizando el daño hasta que se olvida. La cuestión es que así no cambia nada, no se abordan las causas estructurales. Qué ha sido, por ejemplo, de la prometida evaluación sobre la pandemia, el volcán, la dana, el apagón, los incendios de este último verano. Quizás existan miles de informes que alguien se haya leído e incluso tomado decisiones con los mismos e incluso hecho algo al respecto. Desde luego, si existen, no se han presentado, los programas de televisión no han montado mesas y cambiado la programación para analizarlos letra a letra y opinar sobre los mismos. Aparentemente en los respectivos parlamentos tampoco se han discutido.

Resulta interesante que cada vez más es la propia gestión de la crisis que realiza el contrario lo que se convierte en tema principal. Es como cuando los programas del llamado corazón tenían demasiadas horas y poco contenido con los personajes tradicionales de las revistas. Inventaron primero secundarios, luego frikys, luego programas paralelos enteros para ambos y, finalmente, los propios comentaristas se convirtieron en personajes. A medida que innovaban tenían más horas, debían seguir inventando y de los primeros late night, llegaron a tener programación doble todas las tardes. Bien jugado, supongo, se amasaría mucho dinero sobre la nada más absoluta o las miserias de algunas personas dispuestas. Y crearon un estilo de comunicación, de gestión de crisis y formas de relacionarlos públicamente que algo parece ha calado en la política de masas. Quizás…