Asistí a la graduación de bachillerato de mi hija. Aunque no lo esperaba, me hubiera gustado escuchar algún discurso con perspectiva de género o de clase, si no ya de los jóvenes delegados y delegadas, por lo menos de las tutoras o la directora. El instituto está en la periferia. Calculo que el 40% de los chavales eran hijos de personas migrantes. Mientas esperaba esas palabras comprometidas y no tantas de coaching barato, no dejaba de pensar el motivo por el que la clase trabajadora se come a la clase trabajadora. Necesitamos más hijos de clase trabajadora en la universidad
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