¿Estamos dispuestos y dispuestas a que cada vez que haya un suceso grave en cualquier rincón tengamos que estar pendientes de las noticias por si lo siguiera una protesta violenta contra la inmigración o, peor, una venganza colectiva sobre algún grupo con peligro de muerte para alguien? No parece muy razonable. Y ya hemos visto aquí y en otras latitudes, que ni siquiera depende de que el acto horrible lo cometiera una persona migrante, da igual, basta con que alguien insinúe que así fue y la chispa puede prender. Mezclado con algo de religión todavía tiene más probabilidades. Por lo
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